Rafael Ortega | Domingo 27 de septiembre de 2009
Siento que suene tan fuerte, pero que el gobierno de España haya dado luz verde al proyecto de ley de ampliación del aborto, me produce un llanto inconsolable. Llanto interior por los miles de asesinatos que van a inundar las conciencias de muchos. Llanto exterior por ver a mujeres desasistidas por una parte de la sociedad que no quiere ver lo que el futuro nos depara.
Un futuro labrado a conciencia por el arado brutal de un Presidente cuyo objetivo principal es cambiar a esa sociedad. En muchísimas ocasiones todos hemos culpado a Pajines y Aidos, pero el verdadero responsable es el Presidente del Gobierno que el colmo del cinismo es capaz de salir en defensa de la ministra de Igualdad “porque ha hecho la tarea muy bien y ha soportado críticas inasumibles en democracia”, o lo que es lo mismo no se puede criticar nada de lo que pretenda y si aplaudir lo que decida. Es un ejemplo de demócrata.
Es más la ministra Salgado ha dicho “que los obispos a lo suyo”, como si los obispos no pudieran ejercer su derecho a criticar o a aplaudir. El Cardenal Cañizares, buen conocedor de clase política española, publicó un excelente artículo el pasado miércoles titulado “Normas éticas”, en el que afirmaba que “con pleno respeto a la autonomía del orden temporal, la Iglesia no puede permanecer ajena a los problemas de la sociedad, porque nada humano le es ajeno. Por ello, la Iglesia no cesa de extraer de la Palabra de Dios que le guía, orientaciones claras tanto para la vida personal como para la convivencia social. Lo hace en función de su misión religiosa y evangelizadora. Aporta y ofrece a la sociedad, a la vida de las naciones, unos criterios y una forma de vida capaz de elevar la convivencia moral de la gente por lo que se refiere a las exigencias de la justicia, del amor social y de la colaboración fraterna.
A la aplicación de estos criterios y a la realización de esta vida deben orientarse los católicos como camino real y concreto hacia la solución de los problemas que afectan a la vida y realidad social. Tan inaceptable es imponer todas las normas morales de la Iglesia relativas a la vida social, como eliminar cualquier intervención de la Iglesia o de los católicos.”
Mas claro, agua. Ahora el proyecto de ley deberá pasar a Las Cortes y allí es donde se verá si el órgano que nos representa a todos los ciudadanos es capaz de revolcar el proyecto de ley, o por el contrario, políticos que militan en partidos de izquierda, pero que presumen en privado y en público de ser católicos, siguen levantando la mano para su aprobación al mismo tiempo que Zapatero levanta sus cejas.
Triste también la burla de Karmele Marchante “estrella” del programa basura de Tele-5, que presenta la “estrella” Jorge J. Vázquez, cantando la canción “Así abortaba..así…así, que yo lo ví”, imitando la famosa cantinela de los payasos de la tele. Patética imagen ofrecida por una mujer.
Hoy, mientras tanto, permitan que llore, como lo hice y ya lo he relatado aquí, cuando aquella niña fue a abortar, acompañada de su madre, y a la salida del quirófano dijo: mamá he matado a dos.
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