Opinión

Japón, en busca de su ‘Tercera Vía’

Hidehito Higashitani | Lunes 28 de septiembre de 2009
Después de la victoria aplastante por mayoría absoluta del Partido Democrático en las elecciones legislativas del pasado mes de agosto, el líder del partido Yukio Hatoyama, investido ya como primer ministro de Japón, presentó en público a su equipo de Gobierno el 16 de septiembre.

Según las encuestas realizadas justo después del nombramiento de nuevos ministros por los principales diarios del país, el Yomiuri y el Asahi, el 75 % de los encuestados se muestran satisfechos con el gabinete recién formado, cifra que se sitúa en el segundo puesto más alto superado únicamente por el 87 % del Gobierno del Partido Liberal Demócrata de cuando el Sr. Koizumi acababa de ocupar el puesto del primer ministro en 2001. No está mal por lo menos para empezar.

La política del Gobierno de Koizumi estaba regida fundamentalmente por la postura muy cercana al neoliberalismo, basada en el mecanismo de mercado libre, la visión individualista de la sociedad industrializada y la libre competencia, confiando en la validez absoluta de la filosofía de ‘laissez faire’. Sin embargo, a raíz de una serie de reformas drásticas realizadas por el gobierno de entonces –la privatización de servicios postales, por poner un ejemplo-, esta política ha traído en estos últimos años unas irregularidades en la sociedad y en la economía japonesa: la desigualdad social, el desnivel económico entre clases y la distribución mal equilibrada de los beneficios, lo que ha hecho al electorado, muy escéptico con las reformas realizadas por el Partido Liberal Demócrata, buscar otra alternativa en la política y pensar en la posibilidad de turnismo en el poder. La respuesta del pueblo ha sido la reciente victoria aplastante del Partido Democrático sobre el Partido Liberal Demócrata que había estado en el poder por más de cinco décadas.

Todo este proceso de cambio de gobierno en Japón, me hace recordar hasta cierto punto aquel caso de las elecciones generales británicas de 1997 cuando el pueblo manifestó su disconformidad con la política de mercado libre llevada a cabo por Margaret Thatcher y por su sucesor John Major y aceptó con aplauso la poltica del llamado ‘Third Way’ liderada por el entonces joven y prometedor político Tony Blair. Esta ‘Tercera Vía’ blairiana preconizaba la recuperación de la justicia social, la igualdad de oportunidades, la educación y la protección del medio ambiente, enfatizando la importancia del papel que tiene que desempeñar en la vida política la sociedad civil. Y algo similar está pasando ahora en la política japonesa y de hecho se puede observar el mismo fenómeno en los programas políticos presentados ahora por el nuevo gabinete japonés. Son programas que postulan la idea de la participación popular en el gobierno y en el mecanismo de competencia regulada para asegurar, de la misma manera que la política de Tony Blair, la justicia social, la igualdad de oportunidades, la educación, la salud y la proteccion del medio ambiente.

Ahora justo un mes después de las elecciones y pasada ya la primera euforia de su inusitado triunfo, el nuevo Gobierno de Hatoyama del Partido Democrático tiene que afrontar de verdad con serios problemas para llevar a cabo sus ambiciosos proyectos de reforma que había prometido públicamente ante el electorado. Por de pronto tendrá que luchar con la tasa alta de paro (el 5,9%) y con la actual deflación. Y para ello debe trazar los nuevos presupuestos para cumplir con las promesas ya hechas al electorado junto con otra serie de problemas de difícil solución como la reforma del sistema de salud y de pensiones y las ayudas para las empresas pequeñas y medianas, y para la educación. Y además, todo ello, sin subir el actual tipo del impuesto sobre el consumo (IVA) del 5%, ni recurrir al uso de los bonos del Estado para no aumentar más la gran deuda pública ya existente en la tesorería del país.

En fin, parece a primera vista que el Partido Democrático ha prometido el oro y el moro sin poder demostrar concretamente las fuentes de ingreso garantizadas con las que se deben realizar esas reformas. Al decir de uno de los políticos más influyentes del Partido Liberal Demócrata, el Sr. Nonaka, ex secretario general del partido, las últimas elecciones han sido las de ‘por soborno’ en el sentido de que el Partido Demócratico ha prometido al pueblo sólo los beneficios que pueden recibir a cambio de nada sin contar con ninguna base financiera segura.

Veremos si el nuevo gobierno puede plantar cara con su fuerte impulso renovador frente a los burócratas que de hecho han venido trazando los presupuestos durante cinco décadas respaldados por el Partido Liberal Demócrata y llevar a cabo esas reformas al estilo de Tony Blair para corresponder a la confianza depositada por el electorado en las últimas elecciones generales.

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