Motor

El superdeportivo de Chevrolet llega con más fuerza que nunca

OFENSIVA CORVETTE

Lunes 25 de febrero de 2008
No es que haya salido un nuevo Corvette, sólo que los responsables de su comercialización en Europa han aprovechado la aparición de nuevas versiones para convocar a los medios informativos y mostrarnos al deportivo en estado puro, sobre el remodelado circuito de Paul Ricard, ahora propiedad de Bernie Ecclestone, el gran patrón de la formula 1.

La actual versión del Corvette se denomina C6 y nació en 2004. Ahora, se beneficia de un nuevo motor V8 de 437 caballos atmosférico, que desarrolla no sólo más potencia, sino más par, acompañado de un sonido a motor enorme, que es difícil de olvidar cuando se pisa a fondo el acelerador (en circuito, no lo olviden).

También se ha aprovechado para mejorar la caja de cambios, las transmisiones, la dirección y algunos detalles en su interior.
Ponerse al volante es un ejercicio de profunda fe. Quien más quien menos hemos conducido coches de muchos caballos, casi siempre europeos o con una concepción tecnológica muy vanguardista, como es el caso de los deportivos japoneses. Por eso, al pensar que bajo el pie del acelerador hay un motor de tractor (mis disculpas por la ordinariez) de 8 cilindros y 6 litros y con árbol de levas central, se nos pone una sonrisa de escepticismo. Nada de culatas multiválvulas, ni árboles en cabeza, ni desde luego turbos. Pero eso si, en cuanto lo penemos en marcha y aceleramos, los caballos están ahí. Como lo han estado toda la vida. A lo mejor resulta que eso que echábamos de menos es lo que necesita un motor para tener potencia cuando no hay lo que tiene que tener: cilindrada.

Gran deportividad
Empuja como un puñetazo y sentado a ras de suelo, la sensación de velocidad es más que notable. Camino del circuito, por las sinuosas carreteras alpinas, no hay adelantamiento difícil ni curvas que asusten (bueno, asustar si, pero al pasajero). Frena como tiene que frenar. Eso si: no renuncia a los sistemas de control electrónicos que harían del Corvette un coche delictivo sin su presencia. En el circuito, desconectados los controles, el coche es imposible de conducirlo derecho y simultáneamente deprisa; una cosa o la otra. Y en un coche “de carreras” la elección en bien sencilla.

Dicen sus responsables que es un 25 por ciento más barato que un Porsche equivalente y más potente. No lo ponemos en duda, aunque no tengo muy claro que sea para un mismo tipo de público. Lo que si es cierto es que es un coche de comportamiento rabiosamente deportivo, de una personalidad fuera de toda duda y que puede ser una opción incluso para los coleccionistas de emociones.

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