Opinión

La violencia en la frontera mexicana

Domingo 04 de octubre de 2009
Las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas han ido incrementando la violencia en México, principalmente en los estados fronterizos con Estados Unidos. La semana pasada dieciocho agentes de los cuerpos de seguridad fueron asesinados por delincuentes en diferentes poblaciones del norte del país, mientras realizaban diversos operativos en contra de estos grupos criminales.


El secretario de Seguridad Pública del estado de Baja California atribuye la agresión a policías a la “ruptura” entre cuerpos de seguridad y carteles de la droga, ya que anteriormente, según su punto de vista, existía un mayor número de policías coludidos con los delincuentes. Al haber detenido y despedido a agentes corruptos, los que quedan en los órganos de seguridad pública se vuelven blancos para delincuencia organizada. Tanto el secretario de Seguridad como el alcalde de la ciudad fronteriza de Tijuana, han denunciado la falta de apoyo federal para combatir a los grupos dedicados al tráfico de drogas y de personas en la zona. El alcalde, en que bajo su mandato han fallecido más de cuarenta agentes de la policía, reclama mejor equipo de protección diseñado para resistir ataques con armas de alto poder y más personal, al considerar que la policía municipal no tiene actualmente la capacidad para detener y combatir la delincuencia en la localidad.


Desafortunadamente, lo que ocurre en Tijuana no es exclusivo de esa ciudad. La delincuencia organizada ha extendido sus áreas de control por varios estados del país y las autoridades no han demostrado ser capaces de detenerla; por el contrario, para muchos parece ser una batalla perdida. La corrupción es un gran mal que aqueja principalmente a las instituciones dedicadas a garantizar la seguridad de la sociedad, sin embargo existe también otro problema. Las condiciones de riesgo en las zonas más conflictivas desmotivan a agentes de seguridad a llevar a cabo su trabajo con eficacia. El creciente número de muertos entre los cuerpos policiales evita que aquellos con la intención de hacer un buen trabajo se enlisten en dichos cuerpos. La labor que los gobiernos locales y el nacional deben hacer es enorme, pero deben tomar medidas que mejoren las condiciones de los policías, como mejores salarios, beneficios y equipo adecuado para hacer su trabajo. Sin ello, contarán cada vez con menos personas que quieran dedicarse a las tareas de seguridad.