Carlos Loring Rubio | Miércoles 07 de octubre de 2009
Siempre he considerado que podré tener más o menos afinidad con el resto, más o menos aprecio; pero nunca habré de perder el respeto de quienes no atienden a mi parecer. Podré estar equivocado en mis apreciaciones o desconocer los pormenores de las bases en las que apoyo mi opinión. Como cualquiera no soy infalible en mis afirmaciones, ni siquiera mi argumento lo considero como referencia a tomar en cuenta, sólo un punto de vista más. Pero siempre presumo que el lector que se toma tiempo para atender a mi discurso, requiere que exponga mis criterios de tal forma que, al menos, sus expectativas se vean colmadas respecto a no menospreciar su entendimiento.
Pues bien, si considero dicho entendimiento frente a quienes me rodean, espero que se me respete a mí y a los que son como yo, ciudadanos de este país, para que se realicen las explicaciones pertinentes en cuanto a las decisiones tomadas por el gobierno y la clase política. Hago, a continuación, referencia a dos hechos que creo que suponen una clara violación de ese respeto.
El primero es la entrevista realizada, en una emisora de radio de gran audiencia, al Portavoz del PSOE en el Congreso, Don José Antonio Alonso, en la que éste explicaba las razones por las que se aumentarían los impuestos en el próximo ejercicio fiscal. El Señor Alonso expuso de manera concienzuda el por qué de dicho aumento. El problema es que, en vez de esclarecer los motivos en que se basaba el Gobierno para tal decisión, Alonso dio una clase rápida, para escolares de primaria, sobre cuál es la función de los impuestos. Lo lamentable de este hecho, no es tanto que el Señor Alonso no tuviera argumentos para defender lo indefendible, como que considerara que de esa manera despachaba el trámite de dar explicación de la medida gubernamental, creyendo que la ciudadanía calmaba sus ansias de conocimiento con esa ridícula disertación. Caben dos posibilidades, o que el Señor Alonso y, por extensión, todo el Partido Socialista cree que la masa crítica electoral de españoles no sabe discernir o que es el propio Alonso quién no sabe hacerlo. Como lo segundo me parece poco probable, creo que, el desprecio mostrado por el Portavoz a los españoles, mediante la doctrina pedagógica de Leire Pajín, va más allá de lo soportable.
El segundo hecho al que hago referencia es la entrevista o sucesivos intentos de entrevista realizados a la Señora de Cospedal, Portavoz Popular, en las que se requería su opinión acerca de los nuevos datos relacionados con la trama Gürtel. Su respuesta: “no voy a hacer declaraciones sobre ese tema”. Podemos llegar a comprender que Cospedal ignore los detalles del asunto, extremo sobre el que cabría reflexionar, pero se presume que la Portavoz de un partido puede y debe realizar todas declaraciones oportunas sobre un tema que afecta tan gravemente a la medula de su organización, lo contrario es intolerable.
El barco se hunde. La incapacidad del Gobierno, unido a la falta de apoyos de la oposición en afrontar la crisis de manera solidaria, parece que nos augura un futuro incierto. Mientras el Partido Popular hace sangre en la incompetencia del Gobierno sin dar soluciones alternativas, con lo que se les supone la misma ineptitud, el PSOE se acurruca al lado de la corrupción en el seno de los populares. La situación no ofrece posibles soluciones a las dificultades que afrontamos y todos perdemos. En el desastre espero que, al menos, no se insulte a nuestra inteligencia.
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