Opinión

Dos caballos punteros, pero podría haber otros

Beatriz Reyes Nevares | Domingo 11 de octubre de 2009
Hasta ahora indudablemente destacan dos precandidatos –prematuros ambos- que podrían necesitar incubadora para darse a luz antes del término del embarazo.

Marcelo Ebrard, Enrique Peña Nieto, de alguna de la misma generación y origen.

Salinas de Gortari es el omnipresente. Zedillo por otra parte cuenta y mucho. Fueron en su época, cada uno a su estilo, buenos presidentes de México. Con claro oscuro, con poco reconocimiento posterior a sus mandatos. Criticados con dureza y enemistades entre sí para no quedarse fuera de la costumbre del Sistema. El sucesor forzosamente tiene que destruir para su sobrevivencia al que le heredó el poder para ejercer el gobierno.

Sucedió igual con la alternancia al llegar después de siete décadas un partido antagónico por definición. Falló el cambio. No hubo pacto de la Moncloa y no se supo, no se aprendió a gobernar.

A nueve años de distancia, no se avizora un posible heredero del partido en el poder. La feroz disputa está en uno de “izquierda” ex priísta, salinista con talento, cultura, aprendizaje de primera en la academia y en la política ha tenido maestros de excelencia. Tiene lastres de todo tipo que hasta ahora ha sabido sostener. Ha permanecido montado en su macho sin aliarse con el gobierno federal, se ha enfrentado incluso al Presidente Calderón y a varios funcionarios. Cuando lo ha visto conveniente ha “cedido” un poco, pero en su sitio y sin dar su brazo a torcer.

El otro adversario, heredero de un grupo fuerte, poderoso e influyente tiene mas carisma, presencia y ha cumplido en sus años de gobierno con los compromisos a los que se comprometió en campaña.

Coinciden en promoverse en exceso, mediáticamente. Gastan, dilapidan sin ton, ni son. Sus gobiernos están, -parece ser- endeudados hasta las narices.

En un aparentemente empate técnico ante la opinión pública cada uno con partidarios y enemigos, tienen sobre sí, sobre sus hombros dos losas muy pesadas. Dos grandes lastres, dos anclas que pueden hundirlos, el Peje y Arturo Montiel.

Por lo pronto los enemigos a vencer en la contienda, además del fantasma que llevan a cuestas, son para el mexiquense muchos mas de los que puedan surgir, contra el jefe de gobierno, que en los últimos días sacó de la manga un viaje providencial, para no estar aquí el día 1 de octubre.

Por su parte el mexiquense ha hecho también mutis aparentemente, pero no tanto.

Lo terrible, lo realmente riesgoso está por venir. El tiempo corre inmisericorde; octubre, noviembre y las festividades navideñas, el final de año están a la vuelta de la esquina. Ojalá a los dos no los pille desprevenidos el bicentenario casi personal al que tanto recurren. Esperando el 2010 les sea favorable, porque hay otros caballos en el arrancadero.

Por lo tanto no deberán confiarse. Caballo que alcanza gana y en las carreras, lo saben los apostadores
siempre puede haber una “chica” o un caballo mejor, más humilde pero bien entrenado, y varios más.

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