Opinión

Día de la Hispanidad diferente

Martes 13 de octubre de 2009
El desfile que hubo ayer en Madrid con motivo de la festividad nacional de España tuvo una serie de elementos diferenciadores con respecto a otras ediciones. En primer lugar, la presencia por primera vez de una delegación del gobierno autonómico vasco, en clara referencia a la normalidad democrática que empieza a atisbarse en Euskadi desde que los nacionalistas perdieron el poder. Por otro lado, el cambio de ubicación; las tropas hubieron de desfilar por un tramo distinto del Paseo de la Castellana debido a las obras en la plaza de Colón -y por doquier-. Dichas obras fueron utilizadas como excusa por Defensa para no instalar tribunas y con ello tratar de evitar los previsibles silbidos a José Luis Rodríguez Zapatero. Al mismo tiempo, se intentaba potenciar la imagen de las misiones españolas en el extranjero como garantes de la paz mundial a modo de miembros de una gran ONG uniformada. Al menos, eso es lo que gustaría a la ministra del ramo, Carmen Chacón.

Ocurre que la realidad pone a cada uno en su sitio, como ayer. Los silbidos a Zapatero, con o sin tribunas, pudieron oírse claramente, contrastando con los aplausos que recibían a su paso todos los integrantes de las Fuerzas Armadas. El pueblo español tiene muy claras una serie de cosas que no variarán pese a claros intentos de manipulación: el señor Zapatero no lo está haciendo bien precisamente y las tropas españoles se están jugando el tipo en operaciones bélicas de alto riesgo, que distan mucho del cliché de parada militar que Carmen Chacón pretende vender. Protestas al Gobierno y palmas al Ejército; toda una encuesta popular de cuyo resultado bien debiera tomar nota el señor Zapatero, él que gusta tanto de sondeos y de fotos.

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