según un informe de la onu
Miércoles 14 de octubre de 2009
La recuperación de los sumideros oceánicos de carbono, como praderas submarinas, marismas o manglares, contribuiría a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y paliar así los efectos del cambio climático.
La ONU ha hecho público un informe, en el que han intervenido científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que concluye que esos sumideros oceánicos serían capaces de reducir el 25 por ciento de las emisiones de CO2 necesarias para paliar el impacto del cambio climático.
Según los datos facilitados por el CSIC, las praderas submarinas, las marismas y los manglares capturan y almacenan una cantidad de carbono equivalente a la mitad de las emisiones anuales del sector del transporte en el mundo.
Los científicos han calculado que cada año se pierde hasta el 7 por ciento de estos grandes sumideros naturales de 'carbono azul', y han observado que son "más potentes que las selvas tropicales".
El "Informe de Respuesta Rápida" de la ONU que se ha presentado hoy también insta a los gobiernos a crear un fondo de inversión y tomar medidas urgentes para mantener y rehabilitar los llamados 'sumideros de carbono azul'.
Los científicos han advertido en el informe de que, en la actualidad, esos ecosistemas desaparecen a un ritmo siete veces mayor que hace cincuenta años.
El informe ha sido desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Educación (FAO, por sus siglas en inglés) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, así como por científicos de todo el mundo, entre ellos el español Carlos Duarte.
"Sabemos que los cambios en el uso del territorio forman parte del reto que representa el cambio climático; tal vez menos conocida sea la pérdida global de lo que solemos llamar 'sumideros de carbono azul', como los manglares y las praderas marinas, que, de hecho, contribuyen de forma importante al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero derivado de la destrucción de los ecosistemas", ha señalado el investigador.
Según los datos recopilados por este investigador, el 58 por ciento de las praderas submarinas del planeta se encuentra en declive y cada 30 minutos se documenta la pérdida de una de estas praderas del tamaño de un campo de fútbol en el mundo.
En lugares como Asia del Este, por ejemplo, la pérdida de manglares desde 1940 alcanza hasta un 90 por ciento.
El informe también destaca que el almacenamiento de dióxido de carbono en los océanos puede perdurar durante milenios, frente al almacenamiento de carbono en la tierra, donde el CO2 sólo puede permanecer 'retenido' durante décadas o siglos.
Los científicos han observado que además de resultar claves en la lucha contra el cambio climático por su capacidad de capturar el dióxido de carbono, producir oxígeno, reciclar contaminantes y proteger la línea de costa y la biodiversidad, estos ecosistemas marinos nutren a cerca de tres mil millones de personas, y proporcionan el 50 por ciento de la proteína animal, así como minerales, a unos 400 millones de personas de los países más empobrecidos del mundo.
El océano ha absorbido ya el 82 por ciento del total de energía adicional acumulada en el planeta debido al calentamiento global, pero cada día se depositan en él otros 25 millones de toneladas de carbono.
Como consecuencia, los océanos son más ácidos, lo que supone una amenaza para los organismos con estructuras calcáreas, según el CSIC.
El director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medios Ambiente, Achim Steiner, ha destacado -informa el CSIC en una nota de prensa- que la investigación ha revelado, además de la importancia de estos ecosistemas para sectores como el turismo o la defensa de la costa, su importancia "como aliados naturales contra el cambio climático".
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