Manuel Cobo del Rosal | Jueves 15 de octubre de 2009
Así, desde luego no se sale de la crisis económica y financiera, ni social tampoco, ni muchísimo menos tampoco se atenúa y se alivia siquiera sea, mínimamente, el descontento que va adquiriendo expresiones y niveles de ferocidad entre los ciudadanos españoles por la política seguida por el Gobierno, la oposición y por los llamados banqueros o bancarios.
Está claro, parece ser, que la descapitalización que, en poquísimo tiempo, ha sufrido nuestro país tiene sectores culpabilizados, hasta con nombres y apellidos, que ahora no son del caso y podrían serlo llegado el momento. Desde luego algo tiene que ver, a mi juicio sin duda, también el voraz sector de la construcción inmobiliaria, tildado en mil ocasiones como el “genuino y auténtico motor de la economía española”. La miserable avaricia de unos y otros ha producido un endeudamiento inusitado de la ciudadanía española, ya sean empresas societarias, trabajadores autónomos o simplemente ingenuos trabajadores que se les ofrecía, por doquier y a manos llenas, los créditos que solicitaban a mansalva y sin avales, ni garantías. De ahí se ha pasado a una actitud, diametralmente, opuesta. Ahora prácticamente se les niega el pan y la sal dejando expirar a los obreros, autónomos, empresarios medianos concreción de la llamada “mediana y pequeña empresa” que, según se hartan de pregonar las voces de la crisis y de la anticrisis, son quienes crean, pero de verdad, empleo en España.
La negación infame por entidades bancarias, cada una con su mayor o menor avaricia y torpeza, de créditos avalados personal o realmente o las dos cosas, supone el cierre de la empresa en cuestión que engrosa las filas del INEM en ochenta personas más y así sucesivamente. Según me informan se ha destruido en España en lo que llevamos de año más de dos mil empresas. Eso es un drama que posiblemente quizá se viviera en la Guerra Civil Española, pero que ahora ni había, ni lo hay, motivo para que suceda. La réplica, contrarréplica dimes y diretes más tabernaria, que los políticos se suceden sin cesar “tu eres el culpable”, “el culpable eres tú” y “quítate tú que me pongo yo”. Y si porque si sin darse cuenta en su estupidez de jumentos bien nutridos, sobre todo de euros, el país está prácticamente destruido y la mayoría desmotivada, incluidos los funcionarios. Hasta que un buen día, por así decir, se enganche su nómina y tampoco se les pueda pagar. A una ciudadanía tan desnutrida se le pretende ahora sacar más jugo económico todavía y colocarla en una auténtica postración, con dimes y diretes por parte de cada uno de los partidos políticos mayoritarios, que lo tendrán muy difícil en la próximas elecciones, debido a la inclemente y disparatada abstención, más o menos parecida como sucedió con las elecciones europeas.
Pero ahora, después de las declaraciones de petulantes y avispados bancarios a un suplemento del periódico de más tirada en España, como es El País, resulta que un consejero delegado de un banco importante como parece ser, es el BBVA, se le “provisiona” para garantizar su “pensión indemnizatoria” la insólita cantidad de 53 millones de euros, así de golpe y porrazo, para que tenga una renta vitalicia de 3 millones de euros anuales, por si no tenía ya suficiente. La verdad es que el ciudadano medio no entiende ya nada. Está acusando y señalando con el dedo índice a bancos y banqueros de la crisis en la que, en unión con las grandes inmobiliarias, han sumido a España, y resulta que el dinero y los privilegios económicos y financieros recibidos del Estado se lo van a repartir entre ellos mismos. Así no se arregla nada; así no salimos de la crisis. Así los que saldrán serán los miembros del Gobierno y hasta de la oposición en cuanto haya la menor oportunidad, por tragarse y tolerar, sin inmutarse, semejante sapo de tales dimensiones que más bien parece un cocodrilo.
En USA donde la crisis ha sido inferior y en vías objetivas de recuperación, cuando sucedió algo parecido la Administración Obama hizo que se devolvieran importantes cantidades de los elevados y chulescos beneficios que se llevaron financieros de alto nivel y tuvieron que reintegrar gran parte. Ángela Merkel, que ha ganado recientemente las elecciones en Alemania, ha dicho que los políticos deben ponerse serios, de una vez, con los banqueros, como dijo en su intervención en el G-20. El Presidente de la República de Francia se ha pronunciado en términos similares. Ya lo hicieron también en cuanto a los paraísos fiscales donde esconden sus inmensas fortunas estas personas que no han obtenido el cupón de un premio de la lotería primitiva.
La gente se pregunta ¿qué se le está pagando por irse un consejero delegado de un banco? ¿qué se está cobrando por el consejero delegado?.¿Por qué se le está pagando? Si era un buen consejero no habría que pagarle porque se fuera. En todo caso habría que pagarle para que se fuera si es que no lo era. ¿Por qué se le premia cuando se quita de en medio? ¿Qué está obstruyendo o qué está impidiendo con su presencia en el banco? Y ya en el colmo de la desfachatez un periódico de Madrid dice que el BBVA no piensa someter a la consideración y naturalmente votación de su junta de accionistas su política de retribuciones. Esto de acuerdo con un empresario que creo que es Presidente de la CEOE que ha dicho, quizá un tanto opulentamente que una sociedad privada como es el banco hace con el dinero lo que quiera y que le parece muy bien tan elevadísima pensión. Pero, dicho prominente empresario se olvida de algo elemental que el BBVA es una sociedad anónima y que desde el General Franco, las sociedades anónimas tienen unas estructuras democráticas internas y las políticas económicas que lleven a cabo de manera concreta cuando son millones y millones de euros debe ser aprobada por la junta general de accionistas salvo que el Consejo de administración se esté exponiendo a cualquier enardecida irritación procesal de algunos accionistas ¿Por qué regla de tres se le oculta a la Junta de accionistas tamaña decisión? ¿Por qué se hipotecan por más de 10 años los fondos del banco, nominalmente en beneficio de una persona, pero no sabemos quién está detrás o delante de la misma. El asunto hay que colocarlo en el ámbito de una cínica chulería de los bancarios, absolutamente intolerable en entidades negadoras por sistemas de pequeñas cantidades de euros para que subsistan empresarios y trabajadores de las mismas y también autónomos. Son empresas privadas desde luego los bancos, pero a la hora de poner la mano y recibir la ayuda del Gobierno, se convierten en felpudos como si se tratara de prolongaciones de los poderes públicos. La división de poderes de Montesquieu en una mediana democracia que pretenda ser avanzada no debe ni puede confundir el poder económico dislocado del control del Derecho, ya sea mercantil o de la índole que fuera.
En una dinámica mafiosa esas cantidades se pagaban por mantener la omertá o continuar en régimen de encubrimiento, dicho sea como mera conjetura comparativa. La Administración Obama le dio rienda suelta a la Hacienda Pública y esta consiguió que devolvieran los cientos de millones de dólares los feroces y voraces beneficiarios americanos, debido a su insolidaridad por cobrar tan desmadrados e injustos beneficios, pero ¿qué han hecho para cobrar tanto?.
Se está colocando el sistema financiero capitalista en un punto sin retorno que puede crear una crisis insuperable del mismo y que entremos en una desmotivación que más vale no ver ni pensar: como ya dijera hace siglos el viejo refrán español a banqueros, empresas constructoras les ha sucedido lo de que “la avaricia rompe el saco”.
La indecencia tiene unos límites en un cierto nivel de civilidad. Ahora Hacienda tiene la mesa servida. Quizá no lo sepamos nunca. Como tampoco lo van a saber la Junta de Accionistas cual es la política de retribuciones, pues según ha declarado el BBVA, publicado en la prensa, no va a someter a voto su plan de retribuciones. Tampoco sabemos que es lo que se va a someter a voto. Supongo que serán sondeos para las próximas elecciones de concejales en los Ayuntamientos.
Así, desde luego, no hay quien salga de la crisis, ni de cerca, ni de lejos.
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