Hebe Cue | Martes 26 de febrero de 2008
Estar en una ciudad como Nueva York sin hablar inglés ya no representa un gran problema. Las tiendas de Broadway y Soho que atraen a los turistas muestran carteles donde informan que se habla español, y donde se buscan empleados que lo hablen. Sin embargo esta conveniencia no sólo representa un gran servicio para los viajeros hispanoparlantes, sino que la posibilidad de contar con un gran número de empleados que dominen este idioma es una muestra del cambio en la composición demográfica de la ciudad. Se puede vivir en Nueva York sin saber más de un par de palabras de inglés. La mayoría de los cocineros, incluso aquellos que requieren una habilidad especial para elaborar el sashimi, son latinoamericanos. Un gran número de trabajadores, encargados de limpieza, albañiles, e incluso policías y empleados gubernamentales, muchos de ellos de origen puertorriqueño, hablan español. De acuerdo con los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2006 alrededor de un 21por ciento de la población del área metropolitana de Nueva York era de origen hispano o latinoamericano, y en la ciudad de Nueva York cerca del 24 por ciento habla español. Esta realidad ha motivado a las autoridades a crear servicios y hacer leyes dirigidas a atender a este segmento de la población. En Nueva York gran parte de la información oficial está también en español. Los números de emergencia, los hospitales y los precintos de policía, entre otros muchos servicios, cuentan con personal que habla español. Es así que los políticos, como el alcalde Bloomberg o el gobernador Spitzer se arriesguen pronunciando algunas palabras en castellano que los acerque a esta creciente comunidad. Dada la situación, ¿será que en el futuro veremos carteles que digan "se habla inglés"?
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