Opinión

Sin acuerdo en Honduras

Sábado 24 de octubre de 2009
Es cierto que había escepticismo respecto a los resultados que del diálogo entre las delegaciones de Roberto Micheletti y de Manuel Zelaya se pudieran obtener. Los recientes acontecimientos parecen confirmar la validez de tan pocas expectativas. El presidente depuesto Zelaya dio por terminadas las conversaciones al llegar al principal punto de conflicto: su reposición en la presidencia.

El presidente de facto Roberto Micheletti propuso renunciar a la presidencia si Manuel Zelaya cedía a su pretensión de volver a asumir el cargo, y de esta forma conformar un gobierno de transición y reconciliación. Pero Zelaya no parece estar dispuesto a aceptar este punto, y ha solicitado que sea el Congreso Nacional el que decida sobre el asunto, mientras que Micheletti pide que sea la Corte Suprema de Justicia.

Aún cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos declare con cautela que tal vez el diálogo no esté roto, e inste a las partes a alcanzar un acuerdo de manera urgente con el fin de que las elecciones de noviembre se realicen en condiciones de claridad y legitimidad, al parecer no habrá más conversaciones por el momento.

Los intereses particulares, no sólo del gobierno de facto, sino muy en particular del depuesto Zelaya y aquellos que lo apoyan en el exterior, como la “alianza bolivariana” encabezada por Hugo Chávez, impiden buscar soluciones que beneficien al pueblo hondureño. En estas condiciones de tozudez no se perciben soluciones factibles y cercanas. Lo que habrá que ver es si las elecciones se llevarán a cabo y, de ser así, cuáles serán las reacciones nacional e internacional ante sus resultados.

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