Opinión

Seguridad para los Pescadores

Sábado 24 de octubre de 2009
Las condiciones de riesgo a las que se enfrentan los barcos pesqueros que faenan en el Océano Indico ha hecho insostenible para los patrones y tripulación continuar con su labor. La probabilidad de ser secuestrados por piratas somalíes es muy alta, y por ese motivo los pescadores y sus familias han exigido mayores garantías de seguridad y protección.

Las manifestaciones llevadas a cabo en Galicia y el País Vasco parecen, al fin, obtener una respuesta por parte del gobierno. La vicepresidenta Fernández de la Vega ha declarado que el Consejo de Ministros estudia un informe sobre un decreto para adoptar medidas de seguridad. Entre esas medidas se contempla la autorización para que las embarcaciones lleven armamento de defensa por medio de empresas de seguridad privada. Para esto, se tendrá que modificar el artículo 14 de la Ley de Seguridad privada, así como su reglamento; medida que los pescadores han solicitado de manera similar a lo que ha aplicado Francia para protección de sus embarcaciones.

Sin embargo, quedan varios puntos pendientes. Por una parte aún no se ha especificado cuáles serán los protocolos de actuación y procedimientos que ha mencionado la vicepresidenta. Por otro lado queda por ver quién se hará cargo de los costes de la contratación de la seguridad privada, y en caso de que se trate de los patrones de los atuneros, si éstos recibirán alguna ayuda por parte del gobierno o tendrán que asumirlos en su totalidad. Esta última posibilidad incrementaría en gran medida el precio del producto, lo cual puede provocar también un menor consumo de pescado por parte de los consumidores, haciendo poco rentable la pesca. Un círculo vicioso.

Finalmente, los países no deben dejar tampoco de lado el esfuerzo de patrullar las aguas del Índico, independientemente de que los atuneros vayan armados, así como buscar soluciones conjuntas que contribuyan a la estabilización política y económica de Somalia. Un estado estable quitaría incentivos a parte de la población para dedicarse a actos delictivos, como la piratería. Y una seguridad efectiva encarecerá el delito y desalentará a los criminales.

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