Opinión

La batalla entre Rajoy y Aguirre podría ser la definitiva

María Cano | Domingo 25 de octubre de 2009
Con las encuestas aumentando la ventaja del PP sobre el PSOE en intención de voto, con unas cifras económicas que ponen en evidencia la mala gestión del Gobierno, con media España protestando por una Ley del aborto con la que no están de acuerdo, con los guardias civiles indignados porque van a mandar a algunos de ellos a Afganistán según le prometió Zapatero a Obama, y con un sinfín de desatinos más o menos importantes que hacen tambalearse los cimientos de La Moncloa, a Rajoy le ha dado por guerrear dentro de su partido y no fuera. Ha debido pensar que es demasiado fácil arremeter contra el PSOE en este momento o puede que esté convencido de que Zapatero ya ha cavado su propia tumba política y que es cuestión de tiempo que abandone el poder. ¿Para qué esforzarse entonces? Ignoro el motivo, pero lo cierto es que donde lucha a brazo partido es en el seno del PP.

Primero fue en Valencia, por el Caso Gürtel, cuando durante varias horas no tuvimos muy claro si Ricardo Costa seguiría o no en su puesto. Rajoy acabó imponiendo su decisión a Camps, aunque el cruce de comunicados opuestos puso en evidencia la falta de autoridad del líder del PP. Después, se enfrentó a Basagoiti y al resto de los populares en el País Vasco por la falta de apoyo en la votación del blindaje del Concierto Económico Vasco. Otro asunto sin resolver. Y ahora, le toca el turno a Madrid.

La batalla que libra Rajoy con Aguirre no es otra que la de elegir a un candidato para suceder a Miguel Blesa en la presidencia de Caja Madrid. Tres son los nombres que se barajan aunque no se descarta que a la lista se sume alguno más. Esperanza Aguirre ha apostado por su amigo y mano derecha Ignacio González, pero Rajoy ha vetado ya al candidato. Ocurrió el jueves, en el despacho de Rajoy, a donde acudió Aguirre tan tranquila sabiendo que Rajoy, en ocasiones anteriores, ha dejado a los presidentes autonómicos elegir libremente a sus candidatos a presidir las distintas cajas. Pero esta vez no. Porque aunmentaría el poder económico y político de Aguirre en la Comunidad de Madrid y porque, no nos engañemos, no le ha perdonado a González la osadía de criticarle en un Comité Ejecutivo. No quiere más poder para Aguirre poniendo a su ojito derecho al que, además, no traga.

Por ello, ha elegido a su propio candidato: Rodrigo Rato. Raro, ¿no?, otro gran rival de Rajoy con el que incluso se midió para suceder a Aznar. Muchos en el PP creen que lo que el líder popular quiere es vetar a González para que el PSOE vete a Rato y colocar a un tercero, que podría ser Luis De Guindos, secretario de Estado de Economía con Rato, o, incluso, otro aún por proponer.

Lo que está claro es que Rajoy está decidido a no dejar que Aguirre se salga con la suya y no está claro hasta dónde va a ser capaz de llegar para lograr sus propósitos.Rajoy es el jefe, el boss supremo, pero no deja de ser... un político. Y cuando las decisiones que se toman a semejantes escalas responden al temor a perder una porción de control, a que un rival que ni siquiera es del mismo tamaño gane un poquito más de poder, cuando el miedo es el que habla se pueden cometer muchos errores irreparables. Le guste o no a Rajoy, la Comunidad de Madrid es el feudo indiscutible de Esperanza Aguirre. Una mala decisión puede ser la definitiva. El desenlace, en las próximas semanas.

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