el chivato
Martes 27 de octubre de 2009
Decidí aplazar algún tiempo mi panegírico a la memoria de mi amigo Luis Aguilé, conviniendo con Byron en que, “el hombre es un péndulo entre la sonrisa y el llanto” y, desde este no encontraba las palabras. La ley del péndulo, inexorable como es, me trajo al fin a la sonrisa y es desde aquí de donde mejor puedo evocar la memoria de quien fuera un madrileño desde 1963 y español a partir del noventa.
La zarzuela castiza, su música y cantables, la presentó hace unos años, en uno de los lujosos salones del
Casino de Madrid. Acudimos a la “premier” más de dos centenares de buenos amigos, entre los que no podía faltar el entonces Alcalde, Álvarez del Manzano, gran aficionado a la zarzuela. Sorprendidos todos del casticismo y calidad de la música, le animamos a seguir con el más deseado de sus proyectos.
Tras el estreno con éxito de “Viva Madrid” en Buenos Aires, su esperanza inalcanzada era
estrenar su zarzuela en un teatro de Madrid. Pero no logró vencer la resistencia de los empresarios, temerosos de programar un nuevo título entre los de un género que el público tiene elegidos unos cuantos repetidos año tras año. Ahora sí, con toda probabilidad habrá productores, programadores y recintos teatrales que ya estarán pensando en “Viva Madrid” para una próxima temporada lírica.
La última ocasión que tuvimos de
disfrutar con el ingenio del
showman fue, cómo no, en la Gran Vía madrileña, en el local antes ocupado por el Cine Pompeya. Allí, entre chispeantes relatos de los suyos, pero antes de llegar a que “La banda está borracha”, trató de convencer al personal de que “Es una lata el trabajar”, sobre todo si no está “Juanita Banana” o todos cuantos dejaron enterrado su corazón, “Cuando salí de Cuba”. Quiero recordar a
Luis Aguilé desde la sonrisa y detener el péndulo para que no llegue nunca el llanto. ¿Verdad Luis?
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