Luis María ANSON | Miércoles 28 de octubre de 2009
No me quiero sumar a la cicatería general con que se ha acogido el lanzamiento de la nueva Gaceta, el periódico que dirige Carlos Dávila. La renovación me ha parecido certera. El diario ha pasado del anquilosamiento a la vivacidad. Está muy bien confeccionado. El maquetista se ha zafado de lo que es hoy norma habitual, para encontrar una fórmula original, limpia y clara que anima a la lectura. Las secciones están bien construidas y se adivina tras ellas juventud y entusiasmo.
Conozco bien a Julio Ariza. He dicho siempre, sobre todo cuando dejé el Grupo, y lo he publicado, que es un hombre muy simpático, muy inteligente, capaz de construir en torno a él un grupo de comunicación serio y con éxito. Las dificultades, sobre todo las económicas, van a ser muchas para sacar adelante esta nueva aventura de La Gaceta, en una época de asustante crisis. Pero se merece el éxito. Ariza ha sabido poner los ingredientes periodísticos para que el nuevo diario triunfe. A golpe de intuición me atrevo a decir que, de seguir por el camino actual, tan coherente y firme, alcanzará pronto los cien mil ejemplares de venta.
Digo todo esto, claro es, al margen de las posiciones ideológicas. Habrá muchos que coincidan con la nueva línea editorial del periódico, muchos que discrepen de ella. Cada periodista, cada empresario, hace uso de su derecho a la libertad de expresión, dentro de la ley, en la forma que considera conveniente. La Gaceta no es propiamente la continuidad del anterior diario. Es un periódico nuevo y, ante su aparición, el buen estilo periodístico exige desearle éxito y larga vida.
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