Opinión

Chávez y la parábola de lo absurdo

Jueves 29 de octubre de 2009
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cada vez se encuentra más alejado de la realidad, al extremo que sus lustrosos zapatos de firma desconocen la sensación de estar posados sobre el suelo. Y es que el “caudillo bolivariano”no sólo le ha dado por agudizar las tensiones que en los últimos meses ha caracterizado el diálogo Bogotá-Caracas, con presuntas teorías de conspiración y espionaje por parte del Gobierno de Álvaro Uribe, en medio del turbio suceso que ronda el asesinato de 8 ciudadanos colombianos a manos de un comando paramilitar en territorio venezolano; sino que también le ha exigido a sus conciudadanos “ahorrar” agua y electricidad con austeros baños de 3 minutos, en un país donde lo que más abunda son los recursos energéticos y fluviales.

No cabe duda que el teatro de lo absurdo se ha sabido montar muy bien en el escenario de la “Revolución Bolivariana” o “Revolución Bonita” como en muchas ocasiones ha calificado su proceso el “pupilo” de Fidel Castro. La jugosa renta petrolera sólo ha servido para complacer los caprichos de un régimen con matices más “burgueses” que “socialistas”, mas no satisfacer las necesidades básicas de una nación que paulatinamente se ve privada de servicios tan esenciales, como el suministro eléctrico y el agua, los cuales experimentan brutales racionamientos en un país que no debería tenerlos.

Mientras, el presupuesto de Chávez para el 2010 se sitúa en 2.200 millones de dólares para hacer frente a los gastos personales del “caudillo” y su petit comite. A los venezolanos no sólo les toca conformarse con vivir en un país contaminado por la violencia guerrillera: para colmo también deben poner buena cara a “micros baños bolivarianos”, bajo la luz de las velas.

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