Cultura

Agustín Sánchez Vidal aprovecha el "filón" del Imperio Inca

Premio Primavera

Miércoles 27 de febrero de 2008
La industria cultural española no ha destacado por el empleo audaz de la materia prima de su historia. Con un pasado tan rico como el del descubrimiento y conquista de América, el convulso y complejo siglo XIX -ahora rueda Garci una superproducción sobre el Dos de Mayo- o la Guerra Civil, han sido a menudo creadores extranjeros los que han popularizado esos conflictos vía cinematográfica o literaria.

Así lo piensa el reciente ganador del Premio Primavera de Novela, Agustín Sánchez Vidal, quien cree que la película "La Misión", debería haber sido una producción española. Como ha declarado a Efe, los autores españoles no han sabido explotar el "filón del Imperio Inca", y aún no extraña ver a personajes autóctonos en escenarios donde si encajan Indiana Jones o Tintín.

En "Nudo de sangre", obra con la que ha conseguido los 200.000 de dotación del Premio Primavera de Novela, que concede Espasa Calpe en su duodécima edición, Sánchez denuncia la poca atención que los narradores han dedicado a la cuestión. Donde Hollywood creó todo un género -el western- con el relato de la "conquista del Oeste", el cine español no ha tenido la misma habilidad de trasladar al imaginario popular esos mojones de la historia. La llegada de las tropas españolas de Francisco Pizarro a la civilización inca es un buen argumento, sostiene el recién galardonado.

En "Nudo de sangre" queda palpable la fascinación que ejerce sobre su autor este imperio, "posiblemente el más organizado de América" y que no utilizó la escritura "en los términos que conocemos. Tenían un registro pormenorizado de todo y lo hacían con cuerdas, un sistema que sigue sin descifrarse del todo" y que constituye "un auténtico misterio y enigma".
Los nudos eran el sistema de escritura de los incas (la palabra quechua significa "cuerda"), y en la lengua española "quedan vestigios de aquella forma de contabilizar y se habla, por ejemplo, de la trama de un relato o del nudo de una historia", añadía el autor de la novela ganadora, ambientada en los siglos XVI y XVIII.

Cuando llegaron los españoles al Perú, "se produjo un choque traumático. Un país como España, que entonces era la primera potencia del mundo y que tenía barcos, pólvora, cañones y caballos, se enfrenta con una civilización que no tiene moneda ni escritura, que no tiene el hierro ni la rueda ni animales de carga".

Premio bien dotado
El Premio Primavera es uno de los de mayor reconocimiento en el ámbito hispánico y es también uno de los que cuenta con mayor dotación económica, tras el Planeta (600.000 euros) y el Torrevieja (360.000 euros). Desde la edición de 2006, el finalista percibe 30.000 euros.

El zaragozano Luis del Val (1944) ha quedado finalista con "Crucero de otoño".
Del Val combina su labor como periodista en la Cadena Ser con su actividad como escritor, que le ha valido premios como el Gijón de Novela, que logró en 1987 con "Buenos días, señor ministro".

El jurado del premio, convocado por Espasa Calpe, ha estado presidido por Ana María Matute y han formado también parte de él Antonio Soler, Ángel Basanta, Ramón Pernas, Ana Rosa Semprún y Myriam Galaz, como secretaria sin voto.


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