zapatero quiere potenciar el rol español en el escenario internacional
Viernes 06 de noviembre de 2009
Zapatero mira ahora al mundo y aspira a otorgar a España un rol en el escenario internacional, el papel que no se preocupó de jugar durante sus cinco primeros años en La Moncloa. Ha llegado su turno en un momento en el que Obama ocupa la Casa Blanca. Aprovechará a fondo los próximos seis meses al frente de la Presidencia de la Unión Europea.
Quedan dos meses para que España asuma la Presidencia de la Unión Europea y todavía queda mucho por organizar y decidir. En un contexto de dificultades económico-financieras a nivel mundial y de cambios estructurales en la Unión, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se jugará su prestigio y el del país que gobierna.
No estará solo. Por primera vez en la historia de la UE, la Presidencia española se desarrollará en un equipo de tres presidencias rotatorias durante 18 meses, seis meses por presidencia. A España le tocará por tanto negociar con Bélgica y Hungría el calendario de las cumbres y de las políticas comunitarias claves para el próximo año y medio.
Otra peculiaridad, la Presidencia española se celebrará durante la transición que vivirá la Unión a raíz de la ratificación del Tratado de Lisboa por parte de la República Checa. Europa renueva gran parte de su estructura comunitaria: el Parlamento adquirirá más fuerza en la toma de decisiones; se constituirá el nuevo Servicio Exterior Europeo; se elegirá a un alto representante de Política Exterior y Seguridad Común; y se nombrará a un presidente permanente de la Unión.
Antes de arrancar el año, y con él la Presidencia española, se podrán producir importantes cambios. Tony Blair se postula sin descanso para ocupar el puesto de presidente de la UE, un nuevo cargo para un político carismático que podría restar protagonismo al presidente Zapatero.
En este sentido, el secretario de estado de la Unión Europea, Diego López Garrido, afirmó en el Congreso que si a la Presidencia española "le toca hacer el periodo transitorio va a darle toda la fuerza y visibilidad a esas figuras y no va a restarle ninguna visibilidad, sino todo lo contrario. No va a haber en absoluto un problema de protagonismo porque un Gobierno europeísta como el español lo que quiere es que estas figuras se consoliden".
El Gobierno ve la Presidencia como una gran oportunidad para proyectar a España como país, como sociedad y como Estado que pretende influir y ejercer un rol destacado en los asuntos del mundo. Según la portavoz en la Comisión Mixta de la Unión Europea, Soledad Becerril, el Ejecutivo puede contar con el Partido Popular para alcanzar este objetivo. Por su parte, fuentes socialistas consultadas por EL IMPARCIAL afirman que la Presidencia española será “propositiva y constructiva para profundizar en las políticas comunitarias”.
Con el Tratado de Lisboa
España estrenará posiblemente la rehabilitada Unión, con todo lo bueno y lo malo que conlleva desarrollar un proyecto de estas características. Una de las máximas prioridades del Gobierno será entonces la de poner en vigor un Tratado de Lisboa y engrasar la maquinaria comunitaria tras duros años de parón institucional.
En plena crisis
Por otra parte, mientras España sufre más que otros países de su entorno las consecuencias de la crisis económica, Zapatero buscará la coordinación de los 27 para salir de la recesión.
Según el portavoz socialista en la Comisión Mixta de la Unión Europea del Congreso, Juan Moscoso del Prado, la Presidencia tendrá un objetivo estratégico capital, “ayudar a la salida de la crisis para que Europa sea una locomotora que tire de la economía internacional y que recupere la creación sostenida y sólida del empleo”.
Según Moscoso del Prado, España “está padeciendo la crisis de manera similar a los otros países europeos”, por lo que nuestro presidente no verá mermada su liderazgo en política económica por culpa del paro y de su gestión interna en el último año.
Por una Europa social, energética, innovadora y tecnológica
Como en España, Zapatero trasladará a la Unión sus políticas de igualdad de género y la lucha contra la violencia doméstica. El presidente buscará también acercar la Unión a los ciudadanos que suelen considerarla lejana a su realidad.
El impulso al I+D+i también cruzará nuestras fronteras bajo el brazo de Zapatero junto con la apuesta por las energías renovables. Valencia acogerá en mayo una cumbre sobre la energía solar.
Garantizar la seguridad energética de la Unión, entra en juego para continuar la lucha contra el cambio climático que retomará Zapatero tras la cumbre de Copenhague de diciembre.
Una voz común
La Unión quiere hacerse fuerte en el mundo. Por ello, los 27 están de acuerdo con apostar por transmitir una única voz común con la suficiente fuerza para colocar a Europa como potencia mundial que promueva los valores democráticos, las libertades y la defensa de los Derechos Humanos.
España, que negocia con los otros dos miembros de la nueva Troika presidencial (Bélgica-Hungría) el calendario de las cumbres, ya ha anunciado que busca cambiar algunos aspectos de la política exterior comunitaria, entre ellos, la posición común sobre Cuba.
El PP ya se ha expresado en contra de una política de acercamiento al régimen castrista que pretende establecer relaciones de cooperación y asociación con la isla. Soledad Becerril en declaraciones EL IMPARCIAL ha afirmado que “no podemos callarnos por el simple hecho de que se hayan liberado un puñado de presos políticos. No queremos dejar de reclamar el ejercicio de las libertades en Cuba”.
El ministro Moratinos tampoco encuentra apoyos fuera de España. En una reunión en Madrid, el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, Gabrielle Albertini, ya le advirtió que sigue habiendo “importantes obstáculos” para poder avanzar en las relaciones con Cuba.
“España se juega su prestigio” durante el próximo semestre, sentenció también María Teresa Fernández de la Vega. Por ello, la vicepresidenta solicitó en el Congreso el apoyo de todos los grupos políticos. Que la política exterior sea una política de Estado es crucial ahora. El PP ha tendido la mano. Becerril así lo ha asegurado a este periódico: “El Gobierno va a contar con el respaldo del PP para que la Presidencia europea sea un éxito y transmita una imagen excelente de España”. Sin bien, eso no quita para que, como indica Moscoso del Prado, “se discrepe en las estrategias”.
Durante el primer semestre de 2010, nuestro país será el anfitrión de encuentros a alto nivel como el de la Unión Europea con Estados Unidos o el de Unión Europea con América Latina y el Caribe. Además de girar hacia una política más atlantista que la llevada desarrollada hasta la llegada de Obama a la Casa Blanca, la Presidencia española quiere ser reconocida por una “nítida dimensión euroamericana”, que Zapatero pretende compaginar con una “orientación mediterránea y africana”. Por esto último, Barcelona acogerá la cumbre bianual de la Unión mediterránea.
TEMAS RELACIONADOS: