Adolfo Amorós Valderas | Lunes 02 de noviembre de 2009
Iberdrola ha adquirido el emplazamiento nuclear de Sellafield lo que permitirá construir en el año 2015 una central nuclear de 3.600 MW entrando en el plan del Gobierno Británico para modernizar su actual parque energético. El motivo es rebajar su dependencia energética y reducir las emisiones contaminantes, dicha postura se alinea con la adoptada por USA, Finlandia y Francia. La posición española es optar por el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña lo que va en contra del informe del Consejo de Seguridad Nuclear. Iberdrola ha dado un paso y esperamos le sigan las demás eléctricas.
La energía nuclear ha sido la gran olvidada en España durante los últimos años. Hay dos hechos que avalan a la energía nuclear, la fuerte subida de los combustibles fósiles y la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto. Las centrales nucleares son una alternativa limpia ya que no generan gases ni partículas causantes del efecto invernadero, por lo tanto son una ventaja.
Cualquier país debe disponer de una estrategia energética a medio y largo plazo. Se necesita energía barata para evitar el despilfarro económico ambas cosas se cumplen con la energía nuclear. El gobierno español no tiene estrategia energética.
La energía nuclear no esta sujeta a cambios climáticos ya que las centrales operan las 24 horas del día durante los 365 días del año, lo que supone una garantía del suministro y el precio de su combustible es estable a medio y largo plazo.
Las emisiones de gases de efecto invernadero en España, lejos de descender, no dejan de aumentar. Está más claro que el agua, necesitamos nuevas centrales nucleares.
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