La Reina visitó el domicilio de Ayala ayer para dar el pésame a su esposa
Miércoles 04 de noviembre de 2009
El Rey ha acudido esta mañana a la capilla ardiente del escritor Francisco Ayala, donde ha dado el pésame a su viuda, Carolyn Richmond, y demás familia. Don Juan Carlos, que ha permanecido unos quince minutos en la sala donde ayer se instaló la capilla ardiente de Ayala, ha abandonado el tanatorio sin hacer declaraciones.
El Rey ha acudido esta mañana a la capilla ardiente del escritor Francisco Ayala, donde ha dado el pésame a su viuda, Carolyn Richmond, y demás familia. Don Juan Carlos, que ha permanecido unos quince minutos en la sala donde ayer se instaló la capilla ardiente de Ayala, ha abandonado el tanatorio sin hacer declaraciones.
La Reina, según informaron fuentes próximas a la familia, visitó el domicilio de Ayala ayer para dar el pésame a Richmond y hoy no ha podido acompañar al Rey al encontrarse de viaje en Palencia.
Los Príncipes han visitado esta mañana, minutos después de que lo hiciera el Rey, la capilla ardiente del escritor. Los Príncipes, al igual que ha hecho Don Juan Carlos, han estado con la viuda, Carolyn Richmond, y el resto de su familia en la sala donde ha estado abierta la capilla ardiente desde las nueve de la mañana y han abandonado el tanatorio sin hacer declaraciones.
Tanto el Rey como los Príncipes han coincidido en su visita con el presidente del Gobierno, que llegó a la capilla ardiente de Ayala acompañado de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en una jornada en la que son incesantes los testimonios de pésame y recuerdo hacia el gran escritor.
El presidente del Gobierno llegó a la capilla ardiente de Ayala, fallecido ayer a los 103 años en su domicilio de Madrid, acompañado de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en una jornada en la que son incesantes los testimonios de pésame y recuerdo hacia el gran escritor. La viuda del escritor, el director gerente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez, y el escritor Luis García Montero, salieron a recibir al presidente, que, instantes después, accedía a la sala en la que están los restos del escritor para entrar, junto a Richmond, en el espacio donde reposa el féretro.
La capilla ardiente, que se instaló ayer a las siete de la tarde, ha sido reabierta esta mañana a las nueve y lo estará hasta el mediodía, hora a partir de la que se celebrará la incineración, en un lugar que la familia no ha querido hacer público porque quiere que la ceremonia, cumpliendo los deseos del escritor, sea en la más estricta intimidad.
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