Madrid

El cierre amenaza los supermercados porque los robos se triplican

Se revenden los productos

Lunes 09 de noviembre de 2009
Los supermercados y comercios de alimentación en Madrid están pasando por su peor momento. Las pérdidas por robos superan en muchos casos a las ganancias por beneficios de ventas en estos establecimientos. Toxicómanos que roban para jubilados sin apenas ingresos a cambio de una dosis, bandas organizadas o personas que hurtan por emoción son algunos ejemplos que se suceden a lo largo y ancho de toda la ciudad.

La crisis en los supermercados y tiendas de alimentación en Madrid tiene una doble cara. Por un lado, las ventas caen y los pequeños empresarios se ven obligados a reducir sus plantillas como consecuencia natural de las dificultades económicas. Sin embargo, lo que en realidad está poniendo en peligro la supervivencia del sector son los robos que en los últimos meses se han triplicado.

El gerente de la asociación La Única Asociación Madrileña de Empresarios Minoristas, Mariano Sánchez, conoce bien la situación que viven estos comercios y ha explicado a EL IMPARCIAL que “es la pescadilla que se muerde la cola. Por una lado los comerciantes tienen la obligación de vender, pues sino corren el riesgo de ser sancionados por la ley del comercio, mientras, los robos no cesan y lo que es peor, al ser considerados como faltas en pocas horas, aunque les detengan, los delincuentes están a las puertas del comercio para continuar robando”.

Según ha asegurado Sánchez, “los robos se han triplicado desde que estamos en crisis”. Lo que desde el sector denominan “pérdida desconocida”, que comprende lo que hurtan los clientes, los robos por parte de los empleados y las pérdidas por cuestiones administrativas, se ha multiplicado por tres. “En el mejor de los casos el beneficio de un supermercado ronda un 4 por ciento. Ahora con la crisis, ese porcentaje se ha reducido hasta el 1 o 1,5 por ciento y, nos encontramos con que de media esa “pérdida desconocida” es de un 2 por ciento, con lo que muchos comercios se ven abocados al cierre”.



¿Por qué roban los clientes?
Tal y como ha explicado el gerente de La Única, hay tres grupos de clientes que sustraen en los supermercados. De una parte, se encuentran aquellos que se ven obligados a robar por pura necesidad. “En muchas ocasiones es el propio cliente necesitado el que confiesa el hurto –comenta Sánchez- explicando que no tiene para comer. Otras comen a escondidas dentro del establecimiento y dejan allí el paquete vacío”. Luego, están aquellos que roban por sentir la emoción de cometer un delito y, finalmente, en estos lugares también trabajan bandas organizadas, que sin duda suponen un mayor peligro para las tiendas y sus dueños. “Las bandas organizadas trabajan en varios barrios de la capital, como Vallecas, Villaverde o Embajadores. Suelen estar compuestas por extranjeros, en mayor medida por ciudadanos procedentes de Europa del Este. Pero, lo peor es que actúan bajo amenaza”, esto es, amenazan al dueño con destrozar el local o contra su integridad física si éste se niega a dejarles seguir robando de manera continuada. La mercancía luego acaba revendiéndose en mercadillos habitualmente.

Otra modalidad que se viene observando en los últimos meses en el barrio de Vallecas es la de los toxicómanos que roban para jubilados a cambio de una dosis. Los drogadictos hurtan prácticamente a la carta, el jubilado espera en un parque y a los pocos minutos vuelven con la mercancía solicitada. El precio de reventa es bastante más barato para el pensionista y el toxicómano consigue dinero para su adicción.

¿Cuál es la esperanza de los pequeños empresarios?
“Poca o ninguna es la esperanza de los dueños de supermercados”, ha afirmado Sánchez. “Lo único que pueden hacer es limitar el derecho de admisión”. De este modo, los comerciantes se juegan prácticamente la vida cuando tratan con bandas organizadas muy peligrosas.

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