RESEÑA
Jueves 05 de noviembre de 2009
V. S. Naipaul: Un recodo en el río. Traducción de Victoria Malet. Mondadori. Barcelona, 2009. 336 páginas. 21, 90€
En esta novela, V. S. Naipaul nos transmite el sentimiento de ser un extranjero, un extraño, incluso en la tierra donde uno creció, a través de la experiencia de su personaje Salim. Descendiente de una familia de comerciantes de origen indio asentada en la costa de África, Salim busca prosperar y vivir su propia vida lejos de su familia y las tradiciones, trasladándose al interior del continente. Ahí se enfrenta a las revueltas políticas y sociales que sufre la región, mientras trata de encontrar su sitio en un mundo que lo tolera en un primer momento, pero que nunca lo verá como uno de ellos.
El libro nos presenta dos planos: uno interior, el de Salim y los otros personajes con los cuales se relaciona; y otro exterior, el de los cambios políticos y sociales en un ambiente turbulento e inestable. Salim nota cómo el lugar que eligió para vivir se va transformando gracias al nuevo líder, el Gran Hombre. Los africanos buscan una nueva identidad lejos de la herencia colonial, despertando su rabia en contra de lo extranjero, de lo que forma parte Salim. La radicalización y el caos se apoderan de ese territorio junto al río, despojando a Salim del pequeño mundo que creó para sí. Es entonces, más que nunca, cuando se siente un extraño, un marginado y un indeseable.
En la obra siempre está presente la conciencia de Salim, su intento por entender cuál es su lugar en el mundo y por comprender en qué consiste la nueva África, a la par del desarrollo de eventos violentos y a veces aterradores que ocurren en ese lugar remoto. Naipaul deja al lector con una sensación de desesperanza e impotencia, pero a la vez de reflexión sobre el sitio que cada uno ocupa y sobre el hecho de qué es ser extranjero.
Por Hebe Cue
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