El estadio Vicente Calderón será este sábado el escenario de un derbi con el papel de favorito para el Real Madrid, segundo en la tabla e invicto en sus últimos quince duelos contra el Atlético, en un partido siempre intenso, atractivo y que pondrá a prueba la reacción de los locales y la fortaleza de los visitantes.
El
Vicente Calderón ha vivido un partido de fútbol con características bien diferenciadas. La intensidad inicial dio paso al dominio claro de los madridistas tras el 0-2. Pero tras el descanso y la entrada de
Agüero, el encuentro ganó en velocidad hasta que Perea le entregó la pelota a Higuaín y el argentino puso el 0-3. Desde ese momento los madridistas parecieron desaparecer del terreno de juego, y la suavidad y aparente desconcentración blanca se enfrentó al aumento de ritmo y la recuperación de fe rojiblanca tras anotar
Forlán y Agüero el definitivo
2-3. El
Real Madrid no supo, una vez más controlar un partido que tenía muy de cara, y los rojiblancos siguen su recuperación de sensaciones pero todavía sin resultados favorables.
El partido comenzaba con un ritmo muy elevado y unos primeros minutos llenos de fallos e imprecisiones. La actitud rojiblanca de dominio agresivo fue cortada por un fallo garrafal
de Santana que pierde la pelota ante
Lass casi en la frontal de su propia portería.
Kaká recogió la pelota suelta y sin pensárselo
sacó un latigazo que se coló pegado al palo, imparable para el incrédulo
Asenjo. Era el minuto cuatro y el partido cambió de forma absoluta.
Los siguientes minutos mostraron a un
Real Madrid muy ordenado, presionando la salida de los colchoneros y ahogando a Jurado –desaparecido-. Además, la libertad de movimientos de sus futbolistas parecía funcionar sin fisuras, dominando el juego con posesiones largas y sintiéndose muy superiores a los locales. De hecho, los pupilos de
Quique Flores tiraron dos veces en los primeros 30 minutos, un golpeo de
Forlán en el minuto 10 que le llegaba manso a
Casillas, y un centro de
Ujfalusi peligrosos que
Iker atrapaba con alguna dificultad en el minuto 22.
Esos mínimos acercamientos rojiblancos no representaban demasiados quebraderos de cabeza a los madridistas, que se sentían muy superiores con la fluidez en el toque que consiguieron. Producto de este control ejercido
Lass probó suerte a la salida de una falta, golpeando la pelota desde muy lejos y enviándola al lateral de la red de
Asenjo. Además
Pepé y Ramos se atrevieron a golpear a la pelota desde lejos, ambos sin suerte.
El segundo golpe madridista llegó en el minuto 24 tras un pase filtrado al área de
Kaká, que Benzemá recogió con una gran sangre fría distribuyendo una pelota al área pequeña que
Marcelo –que hizo mucho daño cuando abandonaba la banda izquierda-
envió a la red tras ganar en velocidad a Pablo. Con el 0-2 los discípulos de Pellegrini trataron de seguir el control pero bajaron el ritmo y esto lo aprovechó el Atlético, con
Simao como jefe de operaciones. El portugués llegó con mucha facilidad hasta línea de fondo por la banda de
Ramos para pegarle a puerta o meter centros peligrosos que
Forlán no pudo aprovechar.
La reacción atlética era muy notable pero el
Real Madrid llegaba con sensación de peligro sin demasiada elaboración. Fruto de una incursión de
Marcelo llegó una oportunidad muy clara para
Benzema que, con gran rapidez y habilidad, a punto estuvo de batir a Asenjo tras meter la puntera y mandar el balón abajo, que el portero rojiblanco pudo enviar a córner. Pero la última la tuvo
Simao, el mejor de los atléticos en la primera mitad. El portugués ganó en velocidad a la zaga madridista y lanzó un derechazo arriba en el mano a mano con
Casillas. Pero el portero madrileños sacó una mano derecha salvadora, manteniendo el 0-2 hasta el descanso.
La
segunda mitad arrancó con
Agüero en el campo tras
sustituir a Jurado, y con el
Atlético de Madrid concienciado de que podía remontar si subían el ritmo. Pero
Benzemá fue el más activo en el inicio de segunda parte, y en el primer minuto sacó un derechazo cerca del poste que enfrió el ambiente en
el Calderón. Minutos más tarde, cabeceó fuera un balón suelto y franco en el área de
Asenjo, marrando una ocasión muy clara. El peligro llegaba a través de los delanteros madridistas, pero el
Atlético de Madrid le puso más ganas, aunque sin fluidez en el toque ya que no había nadie que distribuyera en el medio campo, jugaba con un claro 4-2-4.
Tras una ocasión en la que
Forlán se dejó recuperar terreno por
Pepe, no llegando a rematar un mano a mano con Casillas, Quique decidió meter en el campo a Maxi y sacar a Reyes. Este cambio dio más dominio del juego al Atético, que a pesar de acercarse con más peligro a la puerta de Casillas, vio como el 0-3 subía al marcador. Perea se la regaló a Higuaín que con el cuerpo regatea al central colombiano, y bate con sencillez a Asenjo.
Pero con el
0-3 el Real Madrid desconectó su concentración y sobre todo la tensión defensiva. El conjunto blanco trató de dejar pasar los minutos sin proponer fútbol, y el Atlético a punto estuvo de empatar de forma increíble el partido. Con
Raúl en el campo tras entrar por Higuaín, y Gago en el medio campo-
tras entrar por Benzema-, el Real Madrid se descolocó.
Ramos fue expulsado en el minuto 21 tras hacer una falta como último hombre a un
Agüero que encaraba a
Casillas. La recolocación de
Marcelo en el lateral izquierdo y
Arbeloa –muy fallón durante todo el partido- en la derecha fue nefasta para la estabilidad defensiva blanca.
Tras la entrada de
Gago el
Atlético decidió ir a por el conjunto blanco sin complejos, ya que los de
Pellegrini no planteaban ninguna preocupación a los defensas colchoneros. Con este sistema
Forlán anotaba el
1-3 a puerta vacía aprovechando un centro de
Ujfalusi, tras falló de Marcelo y de los
lentísimos centrales blancos que no recuperaron la posición. Era el minuto 35 de la segunda mitad.
Agüero jugaba suelto como canalizador del fútbol rojiblanco y el argentino
anotó un par de minutos después el
2-3 al batir a Casillas por bajo y desmontar la estabilidad de Pepe como central. Desde este momento los blancos se dedicaron a echar balones fuera y pedir la hora, y la entrada de
Van der Vaart –por un
Kaká de nuevo desfondado y desaparecido en la segunda parte- no aportó todo el control de balón requerido por los madridistas.
Al
Atlético de Madrid le faltó un poco más de tiempo para empatar el partido o quizá remontarlo. Los madridistas, derrotados por los cambios y la renuncia al fútbol de posesión de balón, demostraron una vez más la incapacidad para guardar un resultado apoyado en su capacidad defensiva. Los colchoneros, lanzados a por el empate, tuvieron la
ocasión más clara en un pase de pecho de
Forlán a Agüero, que el argentino mandó a los pies de Casillas. El
Real Madrid se llevó el derbi con muchos más apuros de lo esperado en el descanso y sigue a un punto del
Barcelona. Los atléticos siguen su camino de recuperación de confianza, pero la urgencia es muy elevada: siguen en plaza de
descenso.