Opinión

VIOLENCIA DE GÉNERO

Miércoles 27 de febrero de 2008
El pasado martes el país se tiñó de negro por la muerte de cuatro mujeres a manos de sus parejas. Resulta inconcebible que una sociedad avanzada como la nuestra siga arrastrando la lacra que supone la violencia ejercida contra las mujeres por el mero hecho de serlo. Con las cuatro muertes del martes, la cifra de víctimas desde enero asciende ya a catorce. El Gobierno de Zapatero parecía decidido a afrontar el problema de una manera contundente y para ello ha puesto en marcha a lo largo de esta legislatura medidas concretas para luchar contra él. De hecho, más allá de consideraciones políticas, tanto el PP como el PSOE son conscientes del problema y han mostrado una clara voluntad de tomar cartas en el asunto. Sin embargo, lo cierto es que los datos son contundentes y los cuatro asesinatos del martes son la mejor muestra de que los resultados no están siendo buenos, precisamente. De todas formas, la erradicación de este tipo de violencia -para que la respuesta sea efectiva además de contundente- necesita mucho más que un paquete de medidas legales y exige soluciones de hondo calado y a mayor largo plazo, empezando por educar en valores de igualdad y respeto.

En este sentido, es necesario señalar, aún a riesgo de caer en la incorrección política, el hecho incontestable de que el 40% de las víctimas de este tipo de violencia y sus verdugos pertenecen a la población inmigrante. Ello no debe llevar a conclusiones precipitadas ni demagógicas, si no que ha de ser tomado como una realidad sobre la que debemos reflexionar. Supone una razón más para procurar ayudar a los inmigrantes provenientes de sociedades con valores sustancialmente diferentes a la Europa de hoy, a integrarse en un espacio cultural en el que la igualdad entre el hombre y la mujer está abrumadoramente reconocida.

LA EDAD PENAL NO ES UN ASUNTO MENOR

Hemos conocido estos días una propuesta del PP que ahonda en un tema especialmente delicado, cual es la reforma de la edad penal. Ha dicho Rajoy que, si gana las elecciones, acometerá una reforma de la Ley de Responsabilidad Penal de los Menores con el fin de rebajar "la edad penal en los supuestos de especial gravedad o de multirreincidencia" y aumentar las penas de internamiento. Además, se comprometió a poner en marcha un plan de prevención de la delincuencia juvenil y planes de seguridad en centros escolares. Siguiendo en materia penal, se refirió igualmente Rajoy a un incremento de las penas ante delitos como la pederastia, racismo, xenofobia o asaltos a viviendas habitadas o establecimientos comerciales.

No obstante, ha sido la alusión al tema de menores lo que ha suscitado más controversia. Las reacciones no se han hecho esperar. Por supuesto, de rechazo. Curiosamente, la más sensata ha partido de una formación como Esquerra Republicana, que no suele distinguirse por su mesura. Alude Joan Ridao al "derecho penal en caliente que ya pusiera en práctica el PP en tiempos de Aznar". Siendo muy discutible la veracidad de esta afirmación, sí es interesante debatir sobre si conviene legislar sobre "derecho penal en caliente" o no. Ocurre que, afortunadamente, esta vez no hay sucesos especialmente alarmantes que justifiquen tal afirmación. Casos como el del asesinato de Sandra Palo son difíciles de olvidar, no sólo por la brutalidad del hecho en sí, sino por la lenidad de penas impuestas a los asesinos.

Y en un Estado de Derecho se legisla según "tempo" determinado, por lo que los supuestos "calentones jurídicos" a los que se refiere en señor Ridao están fuera de lugar. Declaraciones del estilo de "el PP quiere meter a los niños en la cárcel", de María Teresa Fernández de la Vega, o "el PP recuerda a Herodes", del diputado de Izquierda Unida Antonio Romero, tienen un evidente propósito demagógico. Lo peor es que en un tema tan serio haya gente con responsabilidades políticas que responda tan a la ligera. Que el fin de toda sociedad avanzada sea la reeducación del delincuente, perfecto; y tanto más si quien delinque es menor de edad. Pero no por ello debemos obviar una realidad social: se ha producido un notable incremento de los delitos perpetrados por menores, habida cuenta de lo barato que sale delinquir en el marco de nuestro actual ordenamiento jurídico. Hay que evitar la impunidad, al tiempo que se desmonta el incentivo para que mafias de delincuencia organizada utilicen a menores por el hecho de que éstos están fuera del ámbito punitivo.

SEGURIDAD AÉREA DE BAJO COSTE

La aerolínea de bajo coste Vueling ha acumulado durante 2007 unas pérdidas superiores a los 60 millones de euros. Easy Jet y Ryanair han protagonizado más de un incidente desagradable por haber dejado tirados en alguna ocasión a grupos de sufridos viajeros. La última parece una broma: Go!, compañía low cost de British Airways ha expedientado a dos de sus pilotos por “pasarse” de largo un aeropuerto donde debían aterrizar. Menudo despiste. Y aún resuena el escándalo de la retirada de la licencia a Air Madrid por múltiples quejas e irregularidades en diciembre de 2006. Ese mismo año, el Comité de Seguridad Aérea de la Unión Europea presentó la "lista negra" de 93 compañías, en su mayoría africanas y algunas asiáticas, a las que se prohibía operar totalmente en la UE por motivos de seguridad.

Es cierto que el trato dado a sus clientes por las compañías aéreas cuando hay problemas deja bastante que desear. La información brilla por su ausencia, la reubicación en otros vuelos parece hecha con mala idea, y en lo tocante a posibles noches de hotel, traslados y alimentos, las quejas suelen ser múltiples. No obstante, las llamadas "compañías de bandera" tienen habitualmente una infraestructura que les permite hacer frente -o, al menos, intentarlo- con cierta solvencia a cualquier inconveniencia que pueda surgir. Tienen también sindicatos fuertes, lo cual hace que la política de personal esté más vigilada. Gracias a ello, asuntos tales como la rotación de tripulaciones y la contratación de personal cualificado suelen tomarse en serio. Al igual que el mantenimiento de las aeronaves.

Es evidente que la liberalización del espacio aéreo con la irrupción de este tipo de compañías ha introducido una sana competencia en el sector, y ha dado lugar a una revolución de precios muy favorable al consumidor. Porque son ya historia los tiempos en los que volar era privilegio de unos pocos. Hoy las agencias de viajes -sobre todo las que operan por internet- ofrecen itinerarios a precios muy atractivos. Pero no es oro todo lo que reluce, y en muchas ocasiones un viaje de placer se torna en pesadilla por mor de retrasos, abandonos o carencia absoluta de información. Aquello de "lo barato es caro" suele cumplirse aquí más de lo deseable. Y corresponde a las autoridades competentes sancionar los casos que sean susceptibles de ello, cierto. Pero también es responsabilidad de los usuarios elegir en base a ciertos criterios de servicio y buena trayectoria, no únicamente de coste económico. La calidad tiene un precio.


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