Opinión

Reforma sanitaria: éxito de Obama

Lunes 09 de noviembre de 2009
La Cámara de Representantes norteamericana aprobaba este fin de semana uno de los proyectos más importantes de la administración Obama, el de la reforma sanitaria. Aunque todavía resta la votación del Senado, que se presume tan ajustada como la del Congreso -220 votos frente a 215, 39 de ellos de las filas demócratas-, no cabe duda de que la victoria parlamentaria es todo un triunfo presidencial. El caso es que el sistema de cobertura médica estadounidense arrastra una leyenda negra tan pesada como, en ocasiones, injustificada, siendo Estados Unidos un país que cuenta con los mejores médicos y servicios hospitalarios del mundo y que atienden a más de 200 millones de ciudadanos a unos costos muy competitivos. Sin embargo, hay quien no tiene acceso a una atención sanitaria digna. Y no es una cifra baladí, ya que se estima que son casi 50 millones de personas las que carecen de derecho alguno a recibir asistencia médica y no se la pueden comprar. Eso mismo es lo que pretende paliar Obama con su reforma sanitaria, según la cual el 95 por ciento de los norteamericanos podrían acceder de modo gratuito a unos servicios de salud que hasta ahora pagaban.


El mérito de Obama no está sólo en su indudable buena intención, sino también en el coraje político que ha demostrado al afrontar semejante reto. Y es que la sensación que tienen muchos millones de sus compatriotas, acostumbrados a financiarse satisfactoriamente su propia atención sanitaria con un seguro privado, es que verán incrementados sus impuestos –tema tabú en Estados Unidos- para costear un sistema que ni conocen ni creen necesario. Hay quien dice que bastaría con optimizar los recursos actuales, por lo demás parece que deficientemente gestionados. Es significativa la distorsión con que todo ello se percibe desde Europa, donde existe un concepto diferente de atención sanitaria. Pero no puede obviarse que, culturalmente, la cobertura sanitaria universal en Europa es un concepto mucho más asentado que en Estados Unidos. Y al tratarse de uno de sus principales argumentos electorales, Obama puede afirmar que ha cumplido con sus electores llevando a la Cámara de Representantes la promesa estrella de la campaña presidencial. El hecho de que un mandatario de la talla del presidente norteamericano hipoteque parte de su futuro político en una iniciativo de hondo contenido social es meritorio. Y justo es reconocerlo.