con mayoría de participación española
Martes 10 de noviembre de 2009
La Campaña Antártica Española 2009-2010, que comenzó este fin de semana con la partida del Buque Oceanográfico Las Palmas desde el puerto chileno de Punta Arenas a la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción, constará de 22 proyectos de investigación con 112 investigadores como participantes y 32 instituciones.
Comienza la Campaña Antártica Española con la partida del Buque Oceanográfico Las Palmas. Aunque la mayoría de las instituciones participantes en esta campaña son españolas, también están presentes organismos internacionales como el British Antarctic Survey o el Instituto Polar Japonés. Además, España da apoyo logístico fundamental en la Antártida a países como Bulgaria y acoge en sus instalaciones a investigadores procedentes de Alemania, Gran Bretaña, Japón, Argentina, Chile y Portugal, mientras que otros científicos españoles operan en bases de otros países, sobre todo de Chile y Argentina.
Asimismo, junto a la financiación del Plan Nacional de I+D+i para los proyectos de investigación en esta campaña (2,8 millones de euros), el departamento que dirige Cristina Garmendia dedicará 16,2 millones de euros en 2009 a nuevas infraestructuras relacionadas con las instalaciones antárticas, así como a su mantenimiento y apoyo tecnológico.
Tanto la Base Antártica Española (BAE) Gabriel de Castilla como la BAE Juan Carlos I y el Buque Oceanográfico Hespérides tienen estatus de Instalaciones Científico-Tecnológicas Singulares (ICTS). Este buque tiene una función eminentemente científica (toma de datos y análisis de materias como la circulación oceánica).
Las novedades de la Campaña Antártica española incluyen un proyecto de astrobiología que ensayará en el suelo antártico un instrumento capaz de detectar biomoléculas, cuyo objetivo es comprobar si este instrumento puede operar en otros suelos de similar complejidad como el de Marte. Las extremas condiciones que se observan en la superficie del planeta rojo han llevado a los científicos a la conclusión de que si existe allí materia viva o restos de ella han de encontrarse obligatoriamente en el subsuelo.
Igualmente se mantendrán algunos proyectos iniciados en campañas anteriores en áreas como glaciología, ecología, geología, limnología (estudio de los ecosistemas acuáticos no marinos) y análisis de los suelos helados, lo que permitirán ampliar el conocimiento sobre las zonas polares, especialmente en lo relacionado con el cambio climático y su influencia en los ecosistemas.
Otro proyecto que continúa es el 'Estudio metagenómico de la comunidad de virus en ambientes lacustres antárticos', con el que investigadores españoles consiguen describir la compleja diversidad genética de los virus de los lagos de la zona, lo que no se había realizado nunca antes.
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