Opinión

Zapatero y sus problemas con los tiempos

Javier Cámara | Jueves 12 de noviembre de 2009
No puedo dejar pasar la ocasión de comentar, por curioso, que el Ayuntamiento de Barcelona cuente con una concejalía dedicada a los Usos del Tiempo. Este departamento, que a la mayoría de las administraciones suena a problema de física cuántica, tiene como misión la de velar por que los ciudadanos tengan bien presente el derecho a gestionar su propio tiempo.

Reacio a valorar en este momento que la concejalía en cuestión se halle entre las que encarga extramuros informes innecesarios –o que deberían hacer ellos mismos– y al margen de que no le encuentre la utilidad pública real a un departamento que se me antoja una solenme memez –que cada uno se administre su tiempo como quiera–, sí me atrevería a proponer, ya que le cuesta los dineros a los contribuyentes, que asuma, entre sus posibles competencias, explicarle al presidente del Gobierno cómo aprovechar su tiempo y, sobre todo, no hacérselo perder al resto de españoles.

Se me ocurre una idea. Ante el poco éxito de ministerios como los de Igualdad, Vivienda, Ciencia e Innovación –e incluso el de Cultura, por lo menos, tal y como está planteado ahora– y la poca relevancia y aceptación de la vicepresidencia 3ª y Ministerio de Cooperación Territorial, apuesto por una drástica remodelación que integre los recursos de estos departamentos en una secretaría general del Estado que se dedique a investigar en profundidad y con criterio para asesorar directamente al jefe del Ejecutivo sobre cómo administrar y gestionar con eficiencia los tiempos.

Se justificaría el sueldo de estos funcionarios –no pasa ahora con los ministeriales antes mencionados– si acertaran con sabias recomendaciones en el caso del "Alakrana". Zapatero ha gestionado mal los tiempos. Mucho tiempo en el que no ha estado, en el que no se sabía nada del presidente del país. Ha tardado mucho en reunirse con los familiares. Ha perdido el tiempo y cuando sale a la palestra, dice que el Gobierno sabe lo que hace y que todo está controlado. Nos pide calma y el mismo silencio que él no se aplicó en otros casos delicados cuando estaba en la oposición.

Al más puro estilo del presidente, la cosa está en echarle la culpa a los demás y, como dice Alejandra Ruiz-Hermosilla en La extraña relación entre Zapatero y las mujeres del Alakrana, en pedir silencio a las familias y a la prensa, pero con el ridículo al que nos está sometiendo es difícil quedarse callado.

Nos pide silencio nuestro "querido José Luis", pero ya podía tener la misma mano con su Gabinete que con el resto, porque en los medios no han cerrado la boca ni el ministro de Exteriores, ni la responsable de Defensa, ni el titular de Justicia, que ahora nos dice también que se puede solucionar todo el embrollo con un simple tratado de extradición y que se estudia juzgar en España a los piratas y que cumplan condena en su país.

Y digo yo: Tratado de extradición, ¿con qué país, con Somalia? ¿Qué garantías de Justicia ofrece un país que no se aclara ni él mismo y que está dividido en tres partes? Además, ¿no existe otra salida a la situación de los piratas encarcelados en Madrid que mandarles de nuevo a su país? ¿Alguien tiene confianza en que el Gobierno español solucione de manera satisfactoria –ya no digo legal– el conflicto con los propios piratas?

Nos echamos las manos a la cabeza y pedimos al Cielo que todo se solucione de forma rápida y satisfactotria porque Zapatero tiene un problema con los tiempos. No está acertando en este secuestro, como no lo estuvo con el "Playa de Bakio", como no lo ha hecho en ningún momento con la Economía (no ha acertado una), con la reforma de la Ley del Aborto (ha ido a sacarla en el peor momento) o con la negociación con ETA (recuerden su "Estamos mejor que hace un año…"), entre otros asuntos.

Horacio nos decía hace ya unos cuantos años que "el tiempo saca a la luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor". Zapatero no gestiona bien los tiempos pero se permite el lujo de pedirnos paciencia. No me fío, porque San Francisco de Sales también nos dijo: "Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo".

¡Qué se aplique el cuento!

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