varias rutas y numerosos yacimientos
Jueves 12 de noviembre de 2009
La historia de La Rioja nos habla de una tierra por la que transitaron numerosos pueblos dejando una fuerte impronta a su paso. Sin embargo, volviendo la vista a épocas aún anteriores, descubriremos que otros gigantescos seres poblaron el campo riojano. De ello dan fe las numerosas huellas de dinosaurios que se reparten por toda la región.
Aunque es posible encontrar huellas de estos descomunales reptiles en otros puntos de España como Asturias, Castellón, Burgos, Soria, Cantabria o Guadalajara, es en La Rioja donde se encuentran los yacimientos más relevantes.
Hoy se sabe que los dinosaurios poblaron La Rioja hace aproximadamente ciento veinte millones de años. Las huellas que se conservan aquí datan del Cretácico (posterior al Jurásico), periodo en el que se inició el movimiento de los continentes.
En la comunidad riojana es posible encontrar también fósiles de distinta categoría. Por ejemplo, no resulta extraño contemplar huellas de gusanos, bivalvos fosilizados o gasterópodos con forma de caracola y restos petrificados de hojas, de troncos de árboles o de algas.
Hablamos de un período de clima benigno y muy húmedo, propicio para la vida de estos mastodónticos animales. Una tierra con abundantes aguas pantanosas y vasta vegetación... Una extensa zona que ocupaba la actual cuenca alta del río Cidacos, de los ríos Linares y Alhama, además de parte de la cuenca media del Leza.
Las huellas de dinosaurios están especialmente localizadas en el área de Cameros, donde existen numerosos yacimientos icnológicos. Esta zona abarca parte de las tierras sorianas.
Los pueblos que integran esta ruta del área de Cameros, pertenecen a las Tierras Altas. Nos encontramos, por un lado, con Bretún, donde se han descubierto icnitas de dinosaurios tridáctilos. Una enorme réplica de un Triceratops completa el conjunto.
Existen restos también en Santa Cruz de Yanguas. En este caso se trata de vestigios de dinosaurios tridáctilos carnívoros. También se puede admirar una maqueta de un Stegosaurio en lo alto de una colina que se divisa desde la carretera. Muy cerca de Yanguas se encuentra Villar del Río, que conserva una reproducción de un Braquiosaurio.
La Rioja es un lugar privilegiado para recabar datos sobre los gigantes que poblaron España en tiempos pasados. Las tierras rojizas y grises de La Rioja Baja y el Camero Viejo custodian unos ¡diez mil vestigios!
Uno de los lugares idóneos para comenzar nuestra ruta es Soto, un pueblo situado en el centro del Camero Viejo que conserva dos interesantes yacimientos con más de medio centenar de huellas.
A continuación, podemos dirigirnos al Valle de Cidacos donde se enclavan dos importantes yacimientos: el de Peña Portillo, con impresiones de la cola de un dinosaurio y el del Barranco de La Canal, tremendamente relevante por poseer el rastro de huellas más largo de los hallados en La Rioja.
Continuando nuestra ruta, llegamos a Arnedillo, rodeado de curiosos parajes en los que habitaron los desaparecidos animales. Su mayor reclamo turístico es el balneario, uno de los más cotizados de la red española.
En Préjano se hallan los yacimientos de Valdete, en el que se ha descubierto una pista en la se observan indicios de cojera en uno de estos grandes saurios, y Valdemurillo, cuyas huellas aportan información de un cuadrúpedo de cuello estirado.
A la salida de Préjano existe un camino que conduce a Peña Isasa, techo de La Rioja Baja. Cerca de allí se ubica Enciso, último pueblo regado por el río Cidacos que posee un pasado histórico destacable.
Es en esta localidad donde encontramos la mayor concentración de yacimientos. Podemos afirmar que nos hallamos en el corazón de la ruta de los dinosaurios riojanos.
El yacimiento de Los Cayos es quizá el más impresionante de La Rioja. Existen cientos de huellas pertenecientes a diferentes especies. Además, el tamaño de las mismas haría palidecer a más de uno.
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