El escándalo de que un suboficial de inteligencia de la Fuerza Aérea peruana (FAP) Víctor Ariza Mendoza espiaba para Chile, desató un verdadero polvorín diplomático entre ambos países, que no pasó desapercibido este fin de semana en la Cumbre de Cooperación Asía y el Pacífico (APEC) en Singapur, en donde Alan García y Michelle Bachelete participaban en calidad de invitados.
Según el diario “El Mercurio”, la presidenta se acercó a García en privado durante para rechazar cualquier vinculación de
Chile con la denuncia de espionaje que actualmente está procesando la justicia peruana, a la vez que le reprochó que haya levantado la polémica en el marco de un foro multilateral.
El círculo de colaboradores de
Bachelet recordó que no es la primera vez que García arremete contra el Gobierno chileno, ya que en
la pasada cumbre de Unasur, el mandatario acusó a Chile de tener “un pacto bajo la mesa” con Bolivia con respecto al tema marítimo, el cual debía ser revelado ante el pleno de estados suramericanos.
Asimismo, el citado periódico expone que el canciller chileno, Mariano Fernández, aseguró que fuentes del Ejecutivo de Bachelet, aducen a que la fuerte reacción de la mandataria está relacionada a que su Gobierno sospecha que la polémica en la
APEC forma parte de un diseño peruano.
Por su parte, el presidente del
Consejo de Ministros de Perú, Javier Velásquez Quesquén, se reunió este domingo en privado con el núcleo de inteligencia de ese país para ahondar en el caso del presunto agente doble, Víctor Ariza Mendoza, según informa el diario local, “El Comercio”.
Las autoridades le confirmaron a Velásquez Quesquén que el suboficial había sido capturado tras una operación de contrainteligencia y que las pruebas que tiene el Poder Judicial sustentan
los vínculos de Ariza con los hechos de los que está siendo imputado.
Dicho periódico, también recoge que el magistrado asegura de que
el presunto espía “no hizo el trabajo solo” y subrayó que el Poder Judicial “va a determinar cuántas son las personas implicadas en el caso”; sin embargo acotó que no se hará publica sus identidades para no obstaculizar la investigación.
Sobre las sospechas de Chile a que la trama de espionaje es una provocación del Gobierno peruano, Javier Velásquez Quesquén advierte de que el Ejecutivo chileno no puede responder con especulaciones ante
un caso de espionaje concreto. “Consideramos que es ofensivo y poco amistoso. Chile debe hacer una investigación y un pronunciamiento con relación al acto de espionaje. El resto es salirse por la tangente”.