Adolfo Amorós Valderas | Viernes 20 de noviembre de 2009
Me felicito por la puesta en libertad de los pescadores del Alakrana.
Pero el gobierno no ha estado fino y después de una larga espera y sin resolver el juicio de los dos piratas en España ha tomado una solución salomónica. Ha vuelto a repetir los errores del anterior secuestro y ha pagado sin tomar ninguna respuesta. Han sido cuarenta y siete días recluidos y mucha angustia para los familiares. El gobierno decía que estaban bien pero el capitán del barco respondía que sus movimientos estaban coartados y disparaban con ametralladoras cuyas balas rebotaban a los mástiles.
Gracias a Dios ha llegado el momento de la liberación de los pescadores. Al final ha sido “un barco sin honra”, y sus peces nos han costado cuatro millones de dólares.
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