¿Qué es lo más difícil de todo el proceso de la donación y trasplante de un órgano?Hay dos puntos que son muy importantes. Por un lado detectar el donante y por otro la autorización familiar. El proceso de donación de un órgano empieza en el momento en el que un médico constata que hay un potencial donante en una Unidad de Vigilancia Intensiva y acaba cuando los órganos son extraídos y trasplantados. Lo que marca la diferencia es ese primer paso, la detección. No es fácil porque la gran mayoría son personas mayores y no son fáciles de detectar. La entrevista familiar es el momento de la verdad porque es cuando la familia puede dar luz verde a una posibilidad de salvar hasta cinco o seis vidas.
¿Por qué los británicos se han interesado tanto por el sistema español, qué les diferencia?En estos momentos, España es el punto de mira de todo el mundo. En el último año han visitado la ONT coreanos, chinos, indios, del norte de África, Latinoamérica, Europa, Canadá o Australia, porque en el resto del mundo están bajando las tasas de donaciones y nosotros seguimos subiendo.
El caso de los británicos viene de antiguo. Ellos establecieron un grupo de trabajo por parte del National Health Service y a los españoles y EEUU fueron los únicos a los que nos llamaron. Recientemente han publicado los resultados y, básicamente, por lo que abogan es por establecer una organización como la ONT, meter cien coordinadores más en todo el Reino Unido, entrenarlos de una forma específica, coordinarlos de una forma centralizada, es decir, un modelo organizativo que es muy parecido al español.
¿Cuáles son entonces las principales ventajas del sistema español de donación de órganos? ¿Tiene que ver con modelo del consentimiento?Realmente no. El consentimiento es más o menos igual en todo el mundo. Nosotros tenemos una Ley de Consentimiento Presunto, pero en la práctica siempre se consulta a la familia, de hecho siempre está el trámite de la consulta a la familia y esta dice sí o no.
Lo que marca la diferencia es nuestro sistema organizativo, tener en cada hospital personas muy bien entrenadas, que son los coordinadores de trasplantes, que son los que realmente detectan a un posible donante. Son médicos que trabajan en las unidades de intensivos, ponen en marcha todo el proceso y son muy hábiles a la hora de hablar con la familia. Un dato: en España, de cada cien familias a las que se les piden los órganos, dicen que no un 15%. En el Reino Unido es un 40. Pero lo curioso es que aquí, que la colonia británica es muy amplia, sobre todo en zonas del mediterráneo, al pedírseles los órganos han dicho que sí todos. O sea, la negativa de los ingleses en España es cero.
Hay una cosa fundamental: los coordinadores saben hacer perfectamente su trabajo, se dirigen a ellos en su idioma y demuestran que no es un problema cultural entre países, sino que es un problema de organización.
¿Disponemos en España buenos datos de supervivencia de trasplantados?Tenemos unos datos realmente fiables y que son superponibles, y en general mejores, que los registros internacionales, pero esto obedece a que cuando uno se compara con un continente entero suele ser mejor. Yo diría que somos equivalentes a los que se está haciendo en Alemania o EEUU en cuanto a calidad y supervivencia.
¿Cuenta con garantías de calidad el proceso de donación?Si, por supuesto. Todo el proceso de donación tiene un programa de autoevaluación, de garantía de calidad, desde hace 8 años. Son los propios intesivistas los que evalúan continuamente lo que están haciendo en cuanto a detección de donantes, en cuanto a atención familiar, etc. Cuando algo va mal en algún hospital hacemos una auditoría externa y se evalúa si se está actuando correctamente.
Después están las garantías de que no se trasmite ningún tipo de patología, de enfermedad del donante al receptor. El riesgo cero no existe. Se puede reducir al mínimo, pero siempre que se hace una trasfusión sanguínea, se trasplanta un tejido o un órgano existe la posibilidad de que cualquier enfermedad del donante pueda aparecer en el receptor. Por esto también es muy importante hablar con la familia para saber la historia clínica del paciente y si se han descartado razonablemente todas sus enfermedades posibles. Una teórica Ley de Consentimiento Presunto que no hiciera preciso hablar con la familia significaría un riesgo potencial de no analizar bien al donante, algo que nosotros en España no asumimos.
Desde un punto de vista social y desde otro médico, ¿qué significa donar?Desde un punto de vista médico se define muy bien al comparar la supervivencia que tienen las personas que tienen un trasplante en relación con los que no lo reciben. Se calcula que una persona joven que fallece y dona todos sus órganos proporciona 56 años de vida a todos los pacientes que reciben estos órganos. Esto no tiene ninguna equivalente en ninguna medicina, ni cirugía. Se están ganando 56 años de vida a la muerte.
Desde un punto de vista personal, una encuesta revela que un año después de la muerte de una persona que donó todos sus órganos, sus familiares dicen que volvería a donar y que en un momento tan desastrosos como es la pérdida de un ser querido fue una de las pocas razones positivas de encontrar un cierto remanso de paz. Además, hasta un 30% de los familiares que no donaron dicen que sí lo haría ahora.
¿Cuánto se suele esperar de media en España para recibir un órgano?Cada órgano tiene una dinámica totalmente distinta. Lo más rápido es el corazón, que están esperando aproximadamente dos meses; el pulmón, unos cinco meses; el hígado tiene un promedio de seis meses y luego está el riñón, que es el que más tarda porque es el que más demanda tiene y además el paciente espera en diálisis, que no es como otros órganos vitales, y que vendría a tener que esperar un año y medio.
Hay dos aspectos importantes que remarcar y es que en los órganos vitales están lo que se llaman las urgencias, que son aquellas personas que si no reciben un órgano en un plazo corto fallecen. Estos casos se suelen trasplantar en un tiempo de 24 ó 48 horas. Luego, por desgracia, está el otro lado: que no todo el que está en lista de espera finalmente consigue el órgano. Nosotros tenemos unos índices de mortalidad en lista que son los más bajos de todo el mundo (alrededor de un 7 u 8%), aun así, por muchas donaciones que haya siempre vamos por detrás de las necesidades.
¿Cómo está funcionando el programa de donación de vivos?Todo el mundo tiene dos riñones y puede donar uno de ellos con un riesgo calculado, no demasiado importante si la persona está sana. También se puede donar un fragmento de hígado para un familiar. En España esto se ha desarrollado muy poco. En los años 90, la donación de vivo se situaba en el 1% de los trasplantes de riñón que se hacían. Hoy en día estamos en un 6% y la media europea está al 15 y en EEUU al 40%. Estamos a una diferencia abismal porque no hemos tenido necesidad. Si pudiéramos llegar al 15% podríamos sacar de diálisis a 250 ó 300 personas que no es en absoluto de despreciar.
A nivel médico, ¿cuál es el trasplante que todavía no se ha realizado en España? ¿Cuál es el reto?De momento, el de cara. Además ya estamos en camino y espero que este año podamos tener algún receptor porque el doctor Cavadas del Hospital La Fe de Valencia está perfectamente capacitado para hacerlo.
Para terminar, ¿un deseo?Dos cosas: que se cumplan esos 40 donantes por millón en todo el estado y, por otra parte, desearía que ningún paciente falleciera en lista de espera.