De cara a la segunda vuelta
Viernes 27 de noviembre de 2009
La campaña de la segunda vuelta presidencial en Uruguay concluyó en medio de la euforia de los seguidores del candidato izquierdista José Mujica, claro favorito para el triunfo final el domingo, y llamados desesperados de la derecha en busca de la remontada de Luis Alberto Lacalle.
Los partidarios del oficialista Frente Amplio, de izquierdas, y del Partido Nacional (blanco), conservador, se congregaron en Montevideo con flores, banderas y música a tres días de los comicios, en una jornada en la que Mujica no pronunció ningún discurso, aunque sí intervino en las movilizaciones.
En la primera vuelta, el pasado 25 de octubre, el bloque izquierdista obtuvo el 48 por ciento de los sufragios y la mayoría absoluta en ambas cámaras del Parlamento, si bien el respaldo no fue suficiente para alcanzar la Presidencia, mientras que el Partido Nacional sumó el 29 por ciento de los sufragios.
Según las encuestas, Mujica obtendrá sin problemas la mayoría necesaria para ser investido presidente en esta segunda vuelta con una intención de voto de entre el 49 y el 51 por ciento, en tanto que su rival no llegará al 45 por ciento de los votos en el mejor de los casos. Los simpatizantes del Frente Amplio culminaron la campaña con una fiesta en una de las playas de Montevideo, donde plantaron centenares de banderas de su partido y bailaron en un escenario montado para la ocasión.
En el acto, en el que no hubo discursos, no participó Mujica, que antes había recorrido el centro de la ciudad en una manifestación en la que sus seguidores portaron una enorme bandera y se mostraron muy confiados en alcanzar el triunfo.
El último mitin de Mujica y su candidato a vicepresidente, Danilo Astori, se produjo anoche en la localidad de Maldonado, donde el ex guerrillero tupamaro expresó su confianza en la victoria y subrayó su intención de seguir con la labor del Gobierno del presidente Tabaré Vázquez.
En declaraciones a emisoras de radio, el candidato frenteamplista alertó este jueves, sin embargo, del peligro de fiarse de las encuestas que lo dan como ganador y pidió a sus seguidores que no cejen en su esfuerzo, que deberá ser aún mayor a partir del domingo.
Además, Mujica aprovechó para pedir "altura" y "respeto" hacia los que prefieran otra opción el día de los comicios y pidió perdón por "algunos excesos" cometidos durante su campaña, marcada por los exabruptos de ambos contendientes.
Por su parte, Lacalle y su compañero de fórmula, Jorge Larrañaga, participaron en un sobrio acto en la Plaza Independencia, en el corazón de Montevideo, donde hicieron una ofrenda floral a la estatua del prócer José Gervasio Artigas antes de dirigirse a sus seguidores. Estuvieron acompañados por el líder del también opositor Partido Colorado, Pedro Bordaberry, histórico rival de los nacionalistas y ahora aliado en esta contienda electoral.
Lacalle, que ya fue presidente del país entre 1990 y 1995, insistió en reclamar el voto para alcanzar el "equilibrio" en los poderes del Estado y evitar que el Frente Amplio obtenga el Ejecutivo además de la mayoría parlamentaria."Si pedimos que haya equilibrio tras las elecciones es para que éste sea un instrumento de la justicia y el sustento para la paz", dijo el ex gobernante a sus seguidores.
Antes, Larrañaga sostuvo que, pese a lo que indican las encuestas, "se está produciendo una revolución silenciosa" entre el electorado, que al final se decantará por la fórmula conservadora porque se trata de una decisión "entre la concentración de poder en una sola persona" y "el diálogo y la cooperación".
La veda electoral, que prohíbe cualquier tipo de proselitismo, se extenderá desde la medianoche de este jueves (2.00 GMT) hasta las 20.00 hora local del domingo (22.00 GMT), una vez que cierren los colegios electorales.
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