Pedro M. Larrauri
Viernes 27 de noviembre de 2009
Estimado Sr. D. Alberto Núñez Feijoo:
Estimado Sr. D. Alberto Núñez Feijoo:
He sido votante ocasional del PP, y me alegré de su victoria en las autonómicas gallegas el pasado 1 de marzo. En la campaña electoral, uno de los temas más importantes, y prioritario para muchos, fue el de la política lingüística. Y ese fue, sin duda, el motivo por el que muchos gallegos cambiaron su voto y apoyaron esta vez al PP. Usted prometió en campaña que los padres gallegos podríamos elegir la lengua en la que nuestros hijos recibirían la enseñanza, y el idioma de los libros; dijo que habría una casilla en la hoja de matrícula para elegir gallego o castellano; y afirmó que, si ganaba, derogaría en los primeros cien días de su gobierno el Decreto de enseñanza en gallego impuesto por el Bipartito. Y no ha cumplido.
Hace poco leí en la prensa que, en un acto multitudinario de su partido, daba las gracias a sus votantes y, presumiendo de ser un político honrado, volvía a comprometerse ante todos los gallegos a "no mentir y mirar a los ojos". Pues bien: soy un ciudadano gallego, padre de familia y médico, que me considero traicionado por el actual Presidente de la Xunta, y también por todos los políticos de su partido. Y mirándole a los ojos le digo: señor Feijoo, mis hijas, de 6 y de 5 años, y miles de niños gallegos, siguen recibiendo la enseñanza mayoritariamente en gallego contra la voluntad de sus padres. La Consellería de Educación no nos ha permitido ni siquiera comprar los libros en castellano mientras siguiera vigente el decreto (así contestaron a mi petición). Se nos sigue privando del derecho efectivo de poder elegir, y se sigue incumpliendo la Ley de Normalización Lingüística gallega que dice, en su artículo 13, que los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua materna.
Usted ha mentido, señor Feijoo, y por no haber cumplido lo que prometió, y nos está ocasionando un grave perjuicio. Si el 1 de marzo hubiera vuelto a ganar el Bipartito, yo con mi familia me hubiera marchado de Galicia, donde llevo viviendo 27 años, por la falta de libertad manifiesta en este tema, cada vez más agobiante. Pero el PP consiguió mayoría, y nos quedamos confiando en su palabra. Es incomprensible su actitud, más aún sabiendo que cuenta con el apoyo de todos sus votantes para derogar el Decreto que impone el gallego (si no, no le hubieran votado) y también de la gran mayoría de los padres gallegos, incluso de muchos que no le votaron: eso se ha comprobado con los resultados de la Consulta que hizo en junio Educación, pues sólo el 15 % de los padres preferían la enseñanza en gallego, al nivel que impone actualmente para todos el Decreto que aprobaron socialistas y nacionalistas y que usted está manteniendo, convirtiéndose (usted y su Partido) en el principal responsable de la imposición lingüística que ahora sufrimos en Galicia.
No presuma de honradez. Sus palabras y sus actuaciones, o mejor dicho, su falta de actuación, le condenan. Sólo queremos que cumpla lo que prometió y por lo que le votamos. Me encantaría poder tener un encuentro cara a cara con usted, y le diría, mirándole a los ojos, que nos ha mentido, que nos ha traicionado, y que nos está ocasionando perjuicios injustos, manteniendo la situación de franca ilegalidad que perjudica a miles de gallegos que tenemos el castellano como lengua propia. ¿Es usted capaz de aguantar mi mirada?
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