El joven partió el viernes por la noche desde Afganistán, donde ha pasado diez semanas participando en operaciones militares contra los talibanes, ante el temor de que la difusión de la noticia pudiese convertirle en objetivo de los ataques de la milicia afgana.
La filtración de la noticiaLos medios del Reino Unido habían acordado con la cartera de Defensa mantener en secreto el despliegue de Enrique, pero revelaron la noticia al conocerse que la información había aparecido en la página web estadounidense 'Drudge Report'.
A cambio de ese acuerdo, los medios pudieron entrevistar al príncipe y tomar imágenes de su trabajo en Afganistán.
El hijo del príncipe Carlos y la fallecida Diana de Gales, de 23 años y subteniente del regimiento Household Cavalry, ha pasado las últimas diez semanas en la provincia de Helmand, sur de Afganistán, donde está el grueso de los militares británicos y es considerada una de las zonas más peligrosas del país asiático.
Según los medios británicos, Defensa temía que el príncipe pudiera ser un importante objetivo de los talibanes.
La misión de Enrique consistió en actuar como Controlador de Ataque Conjunto, más conocido como 'JTAC', consistente en llevar a cabo una vigilancia aérea detallada detrás de la líneas de los talibanes e incluye ordenar ataques aéreos en posiciones enemigas.
Regreso forzosoLas escasas imágenes captadas en el aeropuerto militar de Oxfordshire muestras a un príncipe malhumorado, que vuelve a sus país en contra de su voluntad. En una entrevista televisiva concedida en Kandahar, momentos antes de tomar su vuelo de regreso a Inglaterra, manifestaba el deseo de volver a Afganistán junto a sus compañeros militares.
El príncipe Enrique descendió del avión con su uniforme de campaña y el petate, mezclado entre el grueso de los 170 soldados que le acompañaban en el viaje de regreso.
El hijo del príncipe de Gales había manifestado el año pasado su frustración por no ir a Irak, decisión tomada por Defensa ante el temor de que él y sus compañeros pudieran ser blancos de ataques.
El príncipe, con el apodo "Window Six Seven", dio una orden de ataque a aviones de combate de EEUU F15, pero los pilotos estadounidenses no sabían que esa voz, con un acento inglés como el de los británicos que reciben educación de los mejores colegios, procedía de un miembro de la Familia Real, según la prensa.
Reacción políticaEl controvertido diputado del partido Respect George Galloway, fuerte crítico de la intervención aliada en Irak, ha acusado a los medios británicos de confabular con las autoridades, aunque calificó de "admirable" la presencia del príncipe Enrique en Afganistán.
"Seguro que no hay ningún miembro del Parlamento que envíe a sus hijos allí, no hay ningún ministro que envíe a sus hijos, así que de alguna manera es admirable que (Enrique) esté allí", dijo el parlamentario a la cadena BBC.
En unas declaraciones a los medios británicos y grabadas durante su presencia en Afganistán, el príncipe dijo que era mejor estar en el país asiático que recibir relatos de lo que pasaba en ese país de sus colegas a su regreso al Reino Unido.
La reina Isabel II le comunicó su destinoTambién admitió que fue su abuela, la reina Isabel II, la que le informó de su envío a Afganistán. "Ella me lo dijo. Me dijo que me iba a Afganistán", afirmó. "Creo que ella está aliviada de que yo tenga la oportunidad de hacer lo que quiero", agregó.
Preguntando si su familia estaba preocupada por él, Enrique admitió que no, porque "nadie sabe en realidad dónde estoy y yo prefiero mantenerlo así por ahora hasta que vuelva entero y entonces les pueda decir donde estuve", en referencia a los miembros de la Familia Real que no forman parte de su círculo más íntimo.
Al hablar de su experiencia, el príncipe admitió que no llegó a tomar una ducha durante cuatro días, "no me lavé la ropa por una semana. Está bien ser una persona normal al menos una vez".