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“El Tratado de Lisboa es un gran paso, pero no la solución definitiva”

Comisión de Asuntos Constitucionales

Domingo 06 de diciembre de 2009
En la misma semana en la que la Unión Europea celebró la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en la capital portuguesa, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento europeo visitó Madrid donde mantuvo un encuentro con universitarios organizado por el Instituto de Estudios Europeos. A lo largo del debate, se trataron asuntos como el futuro papel de la Eurocámara, el peso de la ciudadanía en la nueva Europa o la eficacia de las instituciones comunitarias en el remodelado organigrama de la UE.

Con el comisario italiano Carlo Casini a la cabeza, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo (AFCO) visitó Madrid el día después de la histórica jornada en la que el Tratado de Lisboa se pusiera por fin en marcha. El objetivo de la delegación era mantener un encuentro con universitarios españoles enmarcado en el debate ‘El futuro de Europa’, organizado por el Instituto de Estudios Europeos (IDEE). Además de Casini, la representación comunitaria estuvo formada por el español Íñigo Méndez de Vigo, que moderó el encuentro, el alemán Gerald Häfner, el húngaro György Schöpflin y el británico Andrew Duff.

A lo largo del debate, los miembros de la Comisión no obviaron ningún asunto de actualidad y analizaron lo que supone la puesta en marcha del Tratado de Lisboa y los retos a los que se enfrenta la Unión Europea a raíz de la aprobación del texto comunitario.

El presidente del IDEE, Marcelino Oreja, inició el acto con una breve introducción en la que destacó la importancia de la aprobación del Tratado de Lisboa y la “necesidad de implementar unas instituciones eficaces para poder hacer frente a los retos del futuro”. Asimismo, el ex ministro de Asuntos Exteriores español, sostuvo que uno de los grandes avances derivados del Tratado es que “casi toda la legislación comunitaria será debatida por el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales”. Oreja añadió que “hasta ahora la Eurocámara tenía poco peso y, desde ayer (por el martes), es una pieza clave en el proyecto europeo”.



El Tratado de Lisboa
Después del difícil proceso de ratificación que ha atravesado el Tratado en los últimos años, con la reprobación holandesa, irlandesa y francesa por un lado, y las trabas polacas y checas por otro, el pasado martes se pudo poner, por fin, el siguiente pilar del proyecto comunitario.

Si bien es cierto que el optimismo actual en Bruselas es grande, Casini declaró que “el Tratado es una gran innovación, un paso importante cuya novedad es el sello de la unidad política, pero no la solución definitiva”, una idea que también resaltó Gerarld Häfner al apuntar que “el Tratado aportará más transparencia, eficacia y democracia a la UE”. Asimismo, el comisario italiano hizo especial énfasis en que la actual Europa “es una realidad fuerte basada en principios universales como la paz, la libertad o la solidaridad”.

Por su parte, el europarlamentario liberal británico, Andrew Duff, pieza clave en la ratificación del texto comunitario, se mostraba “muy emocionado” del nuevo equilibrio de poder creado tras el Tratado de Lisboa. “Hemos logrado crear un sistema federal y democrático en el seno de la Unión Europea”, apuntó Duff.

Asimismo, el eurodiputado alemán, Gerald Häfner, destacó el “largo camino recorrido por Europa hasta el tratado” señalando “que hace apenas 60 años nuestros abuelos se mataban en una terrible guerra entre europeos”. El representante de los verdes en la Comisión recalcó las dificultades de instaurar una democracia común entre 27 estados “que no siempre están dispuestos a ceder poder y competencias”

El ciudadano, piedra angular de la futura UE
Una de las intervenciones más esperadas fue la del diputado democristiano húngaro, György Schöpflin, que señaló que “para las actuales generaciones, el Tratado de Lisboa no es algo tan significativo puesto que no han vivido el proceso de integración tanto ni tienen la misma perspectiva del camino recorrido que la gente de mi edad”. Asimismo, como ciudadano de uno de los países recientemente adheridos a la Unión, Schöpflin destacó que “para los países del este, el tratado es más importante puesto que en apenas 20 años hemos abandonado la esfera comunista pasando, en muy poco tiempo, de una democratización a una europeización y, finalmente, a la integración comunitaria total”.

El comisario Casini, experto conocedor del funcionamiento y los entresijos de Bruselas, sostuvo que “los jóvenes son el futuro de Europa. Son indispensables para que el Tratado de Lisboa sea realmente eficaz ya que es la generación que lo desarrollará de manera plena”.

En referencia al gran problema que arrastra la UE en los últimos años, la falta de sintonía entre las instituciones comunitarias y la ciudadanía europea, Gerarld Häfner señaló que “tenemos que hacer ver a la gente que se la tiene en cuenta, que se la escucha”. Asimismo, admitió ser partidario de desarrollar una Europa “de sujetos más que de objetivos” y sostuvo que “el alma europea no se puede construir en los tratados, debe emerger de la ciudadanía poco a poco”. Además, el eurodiputado verde alemán indicó que “los futuros avances constitucionales deberían ser aprobados mediante referéndum popular” con el objetivo de involucrar más a la sociedad en la construcción del proyecto comunitario.

Por su parte, Schöpflin, perteneciente al Grupo popular europeo, apuntó a la falta de conexión de la ciudadanía con el Parlamento Europeo como uno de los grandes retos de los próximos años achacándolo al “vínculo indirecto que les une”. Además, el eurodiputado húngaro indicó que, en su opinión, “las actividades europeístas en la sociedad no tienen su reflejo en las actividades políticas”.

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