Opinión

Internet: ¿la Espada de Damocles de Sinde?

Sábado 05 de diciembre de 2009
El pronunciamiento de la ministra de Cultura Ángeles González Sinde, sobre la posibilidad de que el Gobierno cierre aquellos portales web que atenten contra el derecho de Propiedad Intelectual,- apartado que contempla la Ley de Economía Sostenible anunciada por presidente José Luis Rodríguez Zapatero esta semana-, ha desatado el desconcierto y la polémica entre los internáutas, que este viernes llevaron a cabo una serie de concentraciones y manifestaciones en contra el pronunciamiento de Sinde, a quien tanto los potenciales afectados como el PP exigen su dimisión.

Sin embargo, la ministra no es la única responsable de esta metedura de pata, que vuelve a evidenciar que el Ejecutivo español gobierna a golpe de sondeos, en lugar de hacerlo responsablemente para un país que necesita soluciones pragmáticas ante una crisis que ha llevado al paro a más de 4 millones de personas.

Una vez más –y aunque la Vicepresidenta haya intentado in extremis acudir al quite- Zapatero desmiente y desautoriza la palabra de un miembro de su gabinete. Como todos los ministros, son funcionarios nombrados por el propio jefe de gobierno, cuya política y pronunciamientos evidentemente deben pasar primero por la jefatura del Gobierno. Por ello, tales contradicciones son una muestra evidente de la falta de claridad y cordinación que existe en el seno de la actual administración española. Una corriente de declaraciones y desmentidos, que no hacen otra cosa que perjudicar la credibilidad y la confianza que los ciudadanos puedan tener tanto en el señor Zapatero como de su equipo: un hecho que queda reflejado en el variable barómetro de las encuestas.

Si bien una de las bases para el establecimiento de una economía organizada y eficiente es la preservación de la Propiedad Intelectual, el Gobierno debe buscar mecanismos que contribuyan a proteger y a beneficiar las partes involucradas, sobre todo en una época dominada por las telecomunicaciones. La idea es que todos podamos disponer de los contenidos de manera rápida y eficaz, sin perjudicar a nadie ni vulnerar el derecho de propiedad pero, para ello, hay que sentarse a trabajar para trazar un plan de acción coherente y realista, en lugar de perderse en eufemismos políticos que sólo pretenden calmar los ánimos de una sociedad que cada vez exige más acciones y menos política de titulares.

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