William Chislett | Sábado 05 de diciembre de 2009
El Gobierno se negó el mes pasado a recibir al enviado del Dalai Lama (premio Nobel de la Paz) para la Unión Europea y es, además, uno de los pocos ejecutivos que aún no reconocen la independencia de Kosovo declarada unilateralmente en 2008. Kelsang Gyalten, el enviado tibetano, pasó cuatro días en Madrid sin que nadie le recibiera en el Ministerio de Asuntos Exteriores, marcando un precedente entre países de la UE. Cada vez que un país accede a la presidencia rotatoria de la Unión Europea (España lo ejercerá entre enero y junio del 2010) Gyaltsen ha tenido una reunión informativa con algún representante del país que la ostentaba (este año el encuentro ha sido con el ministro de Exteriores de la República Checa y con los responsables de Asía-Pacífico en Suecia). El Gobierno español, sin embargo, le ha dado a Gyalten un portazo en las narices negándole un encuentro incluso con funcionarios de menor rango.
“Parece que las autoridades están confundiendo su problema con los nacionalismos vasco y catalán con el de Tibet,” lamentó acertadamente Gyalten. “No es lo mismo reivindicar la autonomía de un pueblo subyugado dentro de un país donde no funcionan ni la democracia, ni el imperio de la ley, ni la libertad de prensa que en un país donde sí se dan estos requisitos. Es un caso totalmente distinto, pero parece que el Gobierno español ve similitud entre las dos situaciones.” No puedo expresarlo mejor; así que cito sus palabras a El País.
Igual pasa con Kosovo, que se declaró independiente de Serbia en 2008. Solo cinco de los 27 países de la UE no reconocen a Kosovo: Chipre, Eslovaquia, España, Grecia y Rumania. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en la Haya, el órgano principal judicial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha empezado a examinar esta semana la pregunta planteada por la Asamblea General de la ONU, previa solicitud de Serbia: “¿Se ajusta al derecho internacional la declaración unilateral de independencia de las instituciones temporales de la administración autónoma de Kosovo?” Se espera su decisión durante la presidencia española de la UE.
No es sorprendente que consideraciones de política interna condicionen las posiciones de la política exterior, pero no cabe paralelismo alguno entre reivindicaciones nacionalistas en España y lo ocurrido en Kosovo o en Tíbet. En España hay diferentes culturas, pero no diferentes etnias como en la antigua Yugoslavia, donde además no había democracia sino opresión política.
En el CIJ, Serbia presentó sus argumentos según los cuales la secesión unilateral de Kosovo es ilegal y contraria al derecho internacional, mientras que los representantes de las autoridades en Prístina defendieron este acto. Ambos lados están apoyados por bastantes países. Todos los primeros veinte países del Índice de Democracia del Economist Intelligence Unit - empresa dedicada a la publicación de análisis económicos mundiales - reconocen a Kosovo salvo España (en decimoquinto lugar de esa lista), y está reconocido por otros cuarenta y cuatro países. Entre los estados que no reconocen a Kosovo están China, Cuba, Egipto, Irán, Libia, Rusia y Venezuela. Así que España está en malas compañías, aunque haya posturas que se puedan entender como la de Chipre - dividido mediante líneas étnicas desde la invasión de Turquía en 1974 por una frontera artificial (la Línea Verde mantenida por tropas de la ONU) – que yo visité hace poco.
El caso de Kosovo es muy sui géneris. Hay argumentos fundados para declarar que su independencia unilateral podría ser "ilegal" por violar la Carta de las Naciones Unidas, pero, ¿hay otra solución para resolver este conflicto? Y menos forzar a 2 millones de albaneses en Kosovo (casi el 90% de la población) a vivir en Serbia, dado el pasado de violencia étnica.
Al Gobierno le gusta proclamar que su política exterior está basada en principios de derechos humanos, pero España es el país menos dispuesto a que los derechos humanos influyan en la política exterior de la UE. Mucho ruido y pocas nueces. Basta ver su política hacia Cuba que ha logrado la puesta en libertad de muy pocos presos políticos (y no escucha a los opositores), o su postura hacia la causa saharaui, y que José Luis Rodríguez Zapatero quiere extender a toda la UE en una nueva “posición común” hacia el régimen de los hermanos Castro (hay mucha resistencia en otros países).
Una pesadilla para la presidencia española de la UE sería un fallo (de carácter no vinculante) a favor de Kosovo (lo más probable es que resulte una decisión ambigua) y una sentencia del Tribunal Constitucional de que el Estatuto Catalán está en contra de la Constitución.
TEMAS RELACIONADOS: