El Sevilla, que jugó desde las postrimerías de la primera parte en superioridad numérica, se mostró como un equipo desconocido y sin ideas y no pasó del empate a uno ante el Valladolid, que jugó con mucho oficio y calidad y que se hizo justo merecedor de llevarse algo positivo del Sánchez Pizjuán.
La formación andaluza vuelve a pinchar en su estadio por segunda jornada consecutiva, después de que el pasado sábado lo hiciera ante el
Málaga (2-2), y pierde comba en la lucha por ponérselo difícil al
Barcelona y Real Madrid, y además se complica incluso para mantener los puestos de
Liga de Campeones.
De entrada
Manolo Jiménez se encontró con el problema de la baja de última hora del delantero malí
Frederic Kanouté, quien se quejó de unas molestias en un codo después de que hoy mismo el técnico sevillista lo incluyera en la lista de los dieciocho convocados.
El sitio de
Kanouté en la lista lo ocupó el defensa
Marc Valiente, jugador con ficha del filial pero que ya ha debutado con el primer equipo, y en la alineación titular junto con el brasileño
Luis Fabiano estuvo el vallecano
Álvaro Negredo.
La otra circunstancia novedosa para el
Sevilla fue la ausencia por sanción de un titular indiscutible, el centrocampista marfileño
Didier Zokora, con lo que pareció que el conjunto andaluz perdió mucho peso en la medular, ya que desde el pitido inicial fue al Valladolid al único que se le vio.
El equipo de
José Luis Mendilíbar controló el centro del campo y movió el balón con más intención ante un rival que pareció dormido y con muchas dificultades para arrancar.
Los pucelanos no tuvieron ningún problema para tapar las habituales bandas peligrosas sevillistas con
Jesús Navas y el argentino
Diego Perotti, ni tampoco para lograr que
Luis Fabiano y Negredo pasaran los minutos inéditos.
Fueron los locales los que sí se tuvieron que emplear en defensa y el meta
Andrés Palop estar atento a los balones que merodeaban por su área.
El
Valladolid era el dueño del partido y, sin crear grandes ocasiones de marcar, sí aprovechó la primera clara rebasada la media hora para poner el 0-1 con un cabezazo del angoleño
Manucho Contreiras ante la pasividad de la zaga andaluza.
El rumbo del partido cambió cuando a los 39 minutos el centrocampista Borja Fernández fue expulsado por una dura entrada a
Perotti y cuando en la última jugada de la primera parte el Sevilla empató con un penalti transformado por
Luis Fabiano que
Alberto Marcos le hizo a
Jesús Navas.
En la
segunda parte el
Valladolid notó su inferioridad numérica y el
Sevilla fue el que mandó, pero nunca con rotundidad, lo que fue aprovechado por el adversario para intentarlo a la contra y que pasaran los minutos sin que llegara peligro en su área.
El equipo visitante, lejos de atrincherarse para mantener el empate, supo controlar el ritmo del partido y desquiciar a un adversario que no supo sacar renta a tener más futbolistas sobre el campo.
Ya en la recta final, la inercia sevillista de querer ganar sí hizo que el
Valladolid pasara apuros para amarrar el
1-1, pero no era el día de los de
Jiménez y no supieron darle la vuelta al marcador, sobre todo en los pies del delantero marfileño
Arouna Koné, quien salió por
Negredo y que desperdició dos ocasiones clarísimas, por lo que al final se llegó al empate.