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Bono: "No hay regla ni ley que valga si está en contra de la norma suprema"

aniversario de la carta magna

Domingo 06 de diciembre de 2009
José Bono, presidente del Congreso de los diputados, ha reacalcado este domingo que "no hay regla ni ley que valga si está en contra de la norma suprema" en el discurso que ha pronunciado en la Cámara Baja con motivo del XXXI aniversario de la Constitución.

El presidente del Congreso, José Bono, ha advertido de que la Constitución "no es infinitamente flexible" porque "tiene límites", y ha explicado que, como ocurre con los deportes, establece los límites del campo del juego, el cual "para ser limpio exige respeto al árbitro y sometimiento a las reglas".

"Y no hay regla ni ley que valga si está en contra de la norma suprema", ha subrayado en el discurso que ha pronunciado en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, durante la recepción conmemorativa del XXXI aniversario de la aprobación de la Carta Magna.

Escuchaban sus palabras ante el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, varios ministros, dirigentes políticos y cuatro presidentes autonómicos, entre ellos el lendakari Patxi López y el presidente de la Generalitat, José Montilla.

José Bono ha agradecido especialmente la presencia, por vez primera en una Día de la Constitución, del lendakari vasco, al que según él "muchos españoles han esperado muchos años" para verle en un homenaje a la norma fundamental, y ha evocado a los "padres" de la Carta Magna, particularmente a Jordi Solé Tura fallecido el pasado viernes.

Su alocución ha tenido un apartado en el que, sin referirse expresamente a la polémica política por la sentencia aún pendiente del Constitucional sobre el Estatut de Cataluña, ha hecho hincapié en los límites que marca la Carta Magna, no como una "restricción" sino como "garantía", y en la necesidad de respetar al "árbitro", siempre siguiendo el símil de las reglas del juego deportivas.

"La Constitución no es infinitamente flexible, tiene límites; la Constitución, a semejanza de cualquier práctica deportiva, señala los límites del campo de juego, que nunca son una restricción, al contrario, constituyen una garantía, la garantía de las reglas del juego", ha proclamado.

Según Bono, este juego "para ser limpio exige respeto al árbitro y sometimiento a las reglas, y no hay regla ni ley que valga si está en contra de la norma suprema".

A continuación, ha citado al que fue presidente del Tribunal Constitucional, Franciso Tomás y Valiente, porque describió esta norma como "el todo por encima de las partes. Y proclamar la supremacía de la Constitución es la mejor manera de rendirle homenaje", ha concluido.

Escuchado atentamente por los invitados a la recepción, el presidente de las Cortes ha recordado que la "ley de leyes" refrendada por los españoles hace 31 años "no fue fruto de la levedad, ni de la magia", sino la consecuencia de una "voluntad tenaz, del empeño de llevarnos bien" y de "bajar el dedo acusador dolorido de tanto señalar al enemigo".

Tras elogiar el papel del pueblo español como "protagonista" de aquel logro porque "no fue menester hacer mucho ruido para hacer mucho bien", ha evocado a los diputados constituyentes que fueron "fiel espejo de las esperanzas del pueblo español".

Entre ellos estaban los siete "padres" de la Constitución, los ponentes cuyos retratos se exhiben hoy por vez primera en el vestíbulo de Isabel II del Congreso, entre ellos el de Jordi Solé Tura, fallecido el viernes en Barcelona y el del también desaparecido Gabriel Cisneros, a los que ha dedicado unas palabras.

Ambos no sólo pudieron llegar a acuerdos sino "ser amigos" pese a sus diferencias políticas, por lo cual Bono les ha recordado con "emoción" y ha dicho que son "grandes".

También ha dedicado su agradecimiento a Patxi López porque, según ha dicho "muchos españoles no le perdonarían" no citarle, ya que "han esperado muchos años para hacer patente en la sede de la soberanía popular el afecto que sienten por el noble pueblo vasco".

Y ha apostillado que este pueblo muchas veces ha sido "deshonrado" por "una banda de maleantes asesinos".

En otro momento, tras evocar la España constitucional que nació con las Cortes de 1812, ha manifestado que esta España "no se impone, se disfruta, no es un edificio en ruina ni a medio hacer, sino una comunidad de sentimientos" y ha insistido que los políticos deben conseguir que esos sentimientos "sean buenos".

No ha faltado la autocrítica hacia la clase política en su discurso, ya que tras esta reflexión ha dicho que los políticos "cumpliendo con nuestro deber, nos legitimamos, y con su dejación nos gastamos" para hacer notar que si la sociedad "pone distancia" respecto a ellos "siempre el error está en los políticos".

Por ello, ha argumentado que "cuando la abstención es noticia, cuando las papeletas no entran en las urnas, es porque los políticos no entramos en las casas de los españoles".

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