Opinión

ARCO8

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 29 de febrero de 2008
Tiene razón Esperanza Aguirre cuando define a Arco como una feria que constituye un sinónimo plástico de libertad y pluralidad infinitas. Este año la feria de Arco ha estado mejor organizada y los platos presentados eran más suculentos. En Arco observamos como en ningún otro lugar eso que la escolástica llamaba el infinito potencial relativo del hombre creador. El clasicismo rejuvenecido de Kati Heck, sardónicas litografías de Yve Minjun, la orfandad desnuda y desvalida de Wen Ling, los altos relieves neoparthenónicos de Giulio Paolini ("pulchrum proprie pertinet ad rationem causae formalis"), los dibujos renacentistas de temas contemporáneos de Pablo Pijnappel, las ruinas reposadas de John Divola, minimalismos invernales de Bloise Drummond, la metapintura de Anne Berning, los eurítmicos rizomas de Günther Förg, la geometría natural y fuertemente helénica de Geórgia Kyriakakis, la matemática cromática de Peter Halley, la chatarra expresiva y armónica de Mark di Suvero, los tristes interrogantes retóricos de Jean Dubuffet, el academicismo suave de Sandra Gamarra, la telúrica ternura de Louise Bourgeois, la inteligencia expresiva, evanescente y metálica, siempre genial, de Pablo Gargallo ("pulchrum respicit vim cognoscitivam"), la geometría secuenciada de Joaquín Torres García, el neodonatellismo de Kiki Smith, la delirante geología lignaria de Tony Cragg, el panegírico de la horma femenina y daliniana de Joana Vasconcelos, las formas auriñacienses de Eduardo Chillida, el cubismo con alma del gran Juan Gris, el excelso figurativismo de Julio González, la atrayente inquietud paisajística de Herbert Brandl, el sosiego infinito de Tom Hopkins, los dibujos finales de Pablo Picasso, los espasmos formales de Fernand Léger, las edades de las leyendas que siempre vuelven de Juliâo Sarmento, la gélida modernidad decolorada y sin horizonte de Alex Katz, la espléndida rosa en aguafuerte de Donald Baechler, los anocheceres en los incircunscritos y mágicos bosques del norte de Vik Miniz, la crítica sociocultural de Kara Walker. Magnífico ARCO8.

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