Opinión

Derechos de autor

Antonio D. Olano | Martes 08 de diciembre de 2009
España es país con maña y saña. Los mañosos, sin ser concientes de ello, son peligrosos como lo era en los trenes primitivos y jardielescos “asomarse al exterior”.

La saña, madre del ensañamiento, puede llevar a los españoles a cometer tropelías sin cuento. Y linchamientos sin límite.

Ensañamiento es el que de unos meses a esta parte se esta produciendo contra la Sociedad General de Autores españoles, y, en consecuencia contra Teddy Bautista que por “Arte de birlibirloque” sea hecho amo y señor, dictador utilizando los trucos de Hugo Chávez dictador “ democrático” y perpetuo de Venezuela.

Continua el linchamiento de la Sociedad de Autores por desamor de quienes dicen no entender, y pretenden robar el talento de los creadores literarios, musicales, etc.

Imagínese el lector que alguien pretendiese ponerse las botas o zapatos ajenos porque dice que tiene derecho andar y sin embrago niega el derecho de fabricantes y vendedores de zapatos a cobrar por su mercancía. Otro ejemplo seria entrar en una joyería o en un supermercado y llevarse los productos que en estos establecimientos se expenden, gratuitamente y aduciendo que tienen perfecto derecho a desayunar con diamante o tomarse tostadas con mantequilla y mermelada pero sin pagar un céntimo.

Una partitura musical, una letra o poema de esta pieza creada por el talento del hombre es una propiedad privada. Los autores tienen derecho pleno a cobrar por su inspiración que es siempre fruto del trabajo. Si se representa una obra de teatro del tipo que sea hay un canon al que tiene derecho el autor al que no le aran la tierra de su producción los bueyes de San Isidro dirigidos por los ángeles.

Si una canción se escucha en la radio, en la televisión en una sala de fiestas o en un concierto de pago o benéfico el autor debe cobrar por su trabajo. Es distinto que, una vez cobrados sus derechos el autor o autores devuelvan y hasta incrementen sus ganancias como regalo a la entidad que organizo la velada.

Imagínense ustedes que en una verbena de pueblo la charanga que lo anima no declara las obras que interpreta. ¿De que viven los autores que son los fabricantes del material esencial para la alegría colectiva?

¿Es que acaso los que disfrutan de la verbena tienen derecho a llevarse de una tienda la vestimenta que lucen de manera gratuita? Yo soy autor de más de mil canciones y mas de un centenar de obras de teatro.

Dedico mi tiempo y mi salud, invirtiéndolos en esa creación. De la misma manera que un pintor se gasta su dinero en lienzos tubos de pintura, caballete etc. para realizar su obra, y se da la casualidad de que vive de ella de que nadie le va a pagar a cambio de nada.

Podría poner muchos ejemplos. Hasta ahora una obra intelectual solo cobraba derechos de autor hasta cumplidos los 80 años de su estreno. Resulta que un piso o un edificio es propiedad de quienes lo construyeron o adquirieron y pasa a los herederos hasta que ellos lo vendan.

Por eso, y aunque para mi existen deficiencias en la gestión de la sociedad de autores me solidarizo y quiero solidarizar a todas las personas que tengan la cabeza para algo más que lucir una calva, una melena una boina o un sombrero. Me solidarizo, insisto, con Borau presidente de la sociedad y con su máximo gestor, Bautista y les animo y exijo que no den su brazo a torcer por que fracturaría los brazos de los creadores a los que condenarían a la miseria.

Termino: voy a exigir que en los trenes en los aviones en la compra de coches de altísimo precio, en la adquisición de joyas pieles y perfumes se nos facilite todo completamente gratis.

TEMAS RELACIONADOS: