intentan convencerla para que coma
Sábado 12 de diciembre de 2009
“Teniendo como mártir a Aminetu no se resuelve nada. Necesitamos Aminetu viva para que continúe con nosotros su lucha”. Así comenta a EL IMPARCIAL el caso Haidar un compatriota suyo, Sidi Salch, miembro de la Delegación Saharaui para España. Por Blanca de Ugarte
Compatriotas de Aminetu Haidar están intentando convencerla para que coma. Sidi Salch, miembro de la Delegación Saharaui para España, ha declarado a EL IMPARCIAL que sus compañeros en Canarias están intentando que “Aminetu entre en razón”. Pero se han topado con una mujer fuerte: “Aminetu es muy suya y considera que sus ideas son irrevocables”.
Salch defiende a la activista pero afirma que no les “gustaría que muriera por defender sus ideas. Desde luego es importante defenderlas hasta el final pero no debe sobrepasar los límites de la salud. Su lucha es legítima pero que no llegue a ese extremo”.
Su huelga de hambre comenzó el 15 de noviembre cuando, como explica Salch, “Marruecos pasó la patata caliente a España” y lo que quiere el Reino alauita es que la patata se quede en nuestro país. “Si fuera por Marruecos, expulsaría a todos los saharauis”, enfatiza, y explica que para los marroquíes la muerte de Haidar supondría una victoria pues “lo único que quieren es que no vuelva”.
Sidi Salch considera que, con su huelga de hambre, Aminetu ha conseguido “desarmar la imagen de democracia que Marruecos intenta vender al mundo”. Gracias a ella Occidente sabe que es “un país totalitario que no respeta ni un ápice los Derechos Humanos. La democracia marroquí es una gran falacia”.
Falacia de la que ha sido víctima el Gobierno español que, según Salch, ha hecho el favor a Marruecos de aceptar “la patata caliente” pero que, ahora, comprueba que los marroquíes no ceden ni atienden a sus demandas. Los saharauis, que en todo momento agradecen la solidaridad del pueblo español, consideran que con este caso, el Gobierno de Zapatero ha tenido la posibilidad de ver cómo actúa Marruecos.
“A ver si de una vez por todas esto sirve de lección para España y cambia su política con respecto al Sahara”, declara esperanzado. Pero en los últimos años, el Gobierno de Zapatero dio un giro muy importante a la posición española cuando aceptó el plan marroquí de autonomía para el Sahara. Una claudicación vista por los saharauis que poco ayuda a sus reivindicaciones independentistas y sus reclamaciones a España para que enmiende el error histórico cometido contra ellos cuando, después de ocupar su tierra, la “abandonaron y vendieron a Marruecos”.
El caso Haidar ha puesto de nuevo sobre la mesa la situación del pueblo saharaui, un pueblo que continúa su lucha a pesar de 34 años de ocupación, de sufrimiento y muerte. Haidar es un hoy un símbolo vivo de esta lucha. De momento, Marruecos no ha conseguido convencerla para que pida perdón al Rey y regrese a su tierra con el pasaporte de un país del que considera que no pertenece. Aminetu es la síntesis de la postura que ha mantenido su pueblo durante todo este tiempo: “Marruecos jamás domará a los saharauis para que seamos algo que no somos”, concluye.
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