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Serge Michel y Michel Buret: China en África. Pekín a la conquista del continente africano

reseña

Viernes 11 de diciembre de 2009
Serge Michel y Michel Buret: China en África. Pekín a la conquista del continente africano. Traducción de María Hernández Díaz. Alianza Editorial. Madrid, 2009. 320 páginas. 22 €

China en África, a cargo de Serge Michel y Michel Buret, analiza las repercusiones globales de la nueva colonización del gigante asiático sobre el continente africano, presentándola como su coronación cual superpotencia mundial, capaz de sacar beneficios en las tierras más desfavorables del planeta. Los dos periodistas franceses recorrerían África para constatar la continua presencia de empresas y políticos chinos en aquella área, subrayando las diferencias respecto a la conquista europea: mientras el blanco se mostraba presumido, paternalista y agobiado por el sentimiento de culpabilidad, el chino es humilde y propenso a compartir sus enseñanzas con la población local, sin mezclarse entre ellos.

Diferente es también la actitud político-económica: a China no le preocupa la falta de democracia del continente, ni se desanima por la elevada corrupción, ni busca beneficios a “corto plazo”; allí donde los europeos veían incomodidades, molestias y despilfarro, los gobernantes chinos encuentran oportunidades y posibilidades económicas, demostrando su capacidad para perseverar donde los occidentales han tirado la toalla. Su estrategia despliega una visión a largo plazo: parece que aplicaran la máxima de Sun Tzu, “para derrotar a tu enemigo primero hay que respaldarlo para que baje la guardia; para recibir primero hay que dar”.

La presencia de China en África puede considerarse algo más que una parábola de la globalización: representa la culminación de las ambiciones mundiales del país asiático, al mismo tiempo que un vaivén de los equilibrios internacionales, un temblor en el ya difícil statu quo geopolítico actual. Según los autores, el intercambio resultaría beneficioso –en principio– para ambos: mientras que para África significa una nueva oportunidad, un resurgimiento y una atención inesperada que sirve para relanzar la economías locales, maltrechas a lo largo de los siglos, la inmigración china representa la solución para reducir la presión demográfica, el sobrecalentamiento económico y la contaminación, además de abastecerse de materias primas y exportar sus productos.

Finalmente, la “invasión” de China responde a un preciso deseo gubernamental y a un proyecto político-económico para convertir su imperio “en una superpotencia”. Tan solo cabría entender si el proceso se está realizando en detrimento de Occidente, quitando el protagonismo a países que históricamente han dominado con pocos escrúpulos y cuidado. Por eso, la relación entre China y África genera la curiosidad de saber si será beneficiosa para el continente negro, ayudándole a salir de sus tinieblas y ser, por fin, dueño de su propio destino. Por otra parte, frente a la ambición china de convertirse en el país más poderoso del mundo, la experiencia africana podría representar un campo de experimentación del liderazgo deseado.

Por Andrea Donofrio

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