La activista saharaui denuncia que el régimen marroquí busca su muerte
Miércoles 16 de diciembre de 2009
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha insistido en el Congreso en que el Gobierno "trabaja cada minuto" por resolver el caso de Aminatu Haidar. Sin decir qué medidas va a tomar, el presidente del Ejecutivo ha señalado que espera que la huelga de hambre "se pueda resolver rápidamente y de manera favorable".
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió hoy ante el Pleno del Congreso que se siga adelante con el acuerdo de asociación entre Marruecos y la Unión Europea, al tiempo que dijo esperar y confiar en que la situación de la activista saharaui Aminetu Haidar se pueda "resolver rápidamente" y después de eso el Gobierno ofrecerá las explicaciones que se le demanden.
Zapatero, que tomó nota de la resolución aprobada ayer por el Congreso en esta materia, abogó asimismo por respaldar los esfuerzos de la ONU para resolver el contencioso del Sáhara Occidental e insistió en que el Gobierno "trabaja cada minuto" por resolver el caso de Haidar. "Esperemos que se pueda resolver y triunfe la sensatez y la buena tarea diplomática", agregó, abogando por la "prudencia" que, según él, en casos como el de la activista saharaui "es una buena consejera".
El caso de Haidar, que ha cumplido un mes de huelga de hambre en Lanzarote tras negarle Marruecos la entrada en su país, llegó al Pleno del Congreso, tanto en el debate sobre las previsiones de la Presidencia española de la UE como en la sesión de control posterior. Los diputados del Grupo Mixto Joan Herrera (Iniciativa per Catalunya), Rosa Díez (UPyD) y Uxue Barkos (Nafarroa Bai) fueron quienes aprovecharon la sesión para pedir explicaciones a Zapatero.
Así, Herrera aconsejó que, igual que José María Aznar tuvo como "única" prioridad de su Presidencia las relaciones con Estados Unidos -"y casi nos lleva al abismo", dijo-, Zapatero debería tener como prioridad única el Sáhara Occidental y el que la UE sitúe en primera fila "el reconocimiento de los derechos de un pueblo". Además, lamentó que en Rabat haya ahora mismo dos embajadores, el de España, Luis Planas, y el de la Comisión Europea, el español Eneko Landaburu, y "uno de ellos" se pliegue a los intereses marroquíes.
Por su parte, Rosa Díez le pidió de nuevo que congele el estatus especial concedido a Marruecos y que suspenda la Cumbre UE-Marruecos prevista durante el semestre español para defender lo que es "el corazón de Europa": la defensa de los Derechos Humanos. La diputada dijo ver "debilidad" y falta de legitimidad en la política exterior española.
Sáhara, un tema de la ONU
En su réplica, el jefe del Gobierno admitió que el Sáhara Occidental es "un tema pendiente desde hace décadas", un asunto que enmarcó en Naciones Unidas recordando que hay muchas resoluciones, hay un responsable específico dependiente del secretario general y una misión especial (MINURSO). A su juicio, todos los países deben dar su apoyo a esa tarea de la ONU.
Según explicó, el Gobierno "ha trabajado y trabaja cada hora y cada minuto" para resolver el caso de la activista saharaui y dijo esperar que la huelga de hambre "se pueda resolver rápidamente y de manera favorable".
"Esperemos que se pueda resolver y triunfe la sensatez y la buena tarea diplomática y el esfuerzo político que estamos haciendo desde la prudencia que, como casi siempre ocurre en estas situaciones difíciles, es una buena consejera --aseveró--. Espero que la situación se arregle y la arreglemos cuanto antes, confío en ello".
Eso sí, rechazó que este caso influya en las relaciones en la Unión Europea y Marruecos, como le vienen reclamando formaciones como IU, UPyD y otras formaciones minoritarias. Es más, Zapatero dijo ser partidario de avanzar en el acuerdo de asociación con Marruecos, como a su juicio opina el conjunto de la UE.
El dirigente socialista sostiene que conseguir mejoras en todos los terrenos, y también en el respeto de los derechos humanos, pasa por el acercamiento, "la integración, no por cualquier política de separación".
Prudencia
A renglón seguido, la diputada navarra Uxue Barkos aprovechó su pregunta al presidente en la sesión de control para volver a sacar la cuestión reprochando al Ejecutivo su "silencio" ante "las amenazas de Marruecos: "No cabe mediación --proclamó--, hay que exigir a Marruecos o ser cómplice".
Zapatero tachó de injustas esas críticas al Ejecutivo pues, según insistió, España ha reaccionado ante el 'caso Haidar' como un país solidario y de acogida, que ha dado todo el apoyo a su alcance" a la activista saharaui y que ha ejercido y ejerce toda la acción diplomática que está en su mano.
El presidente concluyó avisando a la oposición de que se puede elegir una vía de actuación "que puede ser muy halagadora un día en un periódico pero que no resuelve el problema". "Y nosotros vamos a resolver el problema --enfatizó--. Tengamos prudencia, porque la prudencia y la discreción suelen ser el camino más directo".
"Marruecos busca mi muerte"
Aminatu Haidar dice que Marruecos quiere su muerte y denuncia la actitud de las potencias occidentales para las que "los intereses económicos son superiores a los ideales de derechos humanos". La activista saharaui cumple ya 31 días en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote.
En una entrevista con el diario argelino El Watan, Haidar aseguró que la "intransigencia" de las autoridades marroquíes y su rechazo a permitirle regresar a su ciudad de El Aaiún representan una prueba de que el Gobierno de Rabat desea verla muerta.
"Ninguna duda sobre eso. Marruecos quiere mi muerte, es eso lo que quiere, ésa es su gloria. Su testarudez, su huida hacia adelante no pueden ser interpretadas de otra forma", recalcó. Respecto a las acusaciones marroquíes sobre que su caso es una "manipulación orquestada por Argelia y el Frente Polisario", la activista consideró que se trata de "alegaciones infundadas" de Rabat para "camuflar sus crímenes". "Si existe un complot, no puede ser otro que marroquí-español. España ha aceptado mi expulsión de El Aaiún cuando ésta es ilegal y contraria al pacto de derechos civiles y políticos de Naciones Unidas", afirmó.
"Considero que el silencio de la comunidad internacional ha ido más allá de todos los límites. El pueblo saharaui no puede soportarlo más. La comunidad internacional no debe permanecer indefinidamente impasible, con las manos cruzadas, ante una situación de violación del derecho internacional", insistió.
"Yo lanzo un llamamiento a la comunidad internacional para encontrar, con toda urgencia, una solución para poner fin a este conflicto y no empujar al Frente Polisario a retomar la lucha armada", advirtió.
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