Al rededor de 30.000 personas fueron desaparecidas forzosamente durante el régimen militar que gobernó con puño de hierro Argentina entre 1976 y 1983; ciudadanos de los que hoy en día tan sólo quedan sus esqueletos, cuyos huesos han servido para testimoniar el horror y la brutalidad del pasado. De esos miles de cuerpos hallados en las fosas comunes o en el Mar Argentino, 600 han podido ser identificados, gracias al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que durante cuatro días estará en Madrid para recolectar muestras de ADN de los familiares de los desaparecidos.
La ciencia y la paciencia han sido las armas empleadas por Luis Fondebrider, presidente del EAAF y su colega Mercedes Salado, quienes son los responsables de comandar la difícil tarea de identificar a las víctimas de las desapariciones forzadas, tanto en Argentina, como Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, España, Líbano y Timor Oriental, gracias a la
“Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Víctimas de Desapariciones Forzadas”. De ellos depende que miles de restos anónimos, puedan tener un rostro y una identidad que cuente una historia, a través de la genética y de los 200 huesos que conforman el esqueleto humano.
Si bien esto suena al argumento de una célebre serie de televisión, lo cierto es que forma parte de la realidad cotidiana de los antropólogos forenses del EAAF, cuya labor no sólo ha contribuido a darle una respuesta a los familiares de las víctimas, sino que ha servido como prueba testimonial de que los fusilamientos y los “vuelos de la muerte”, no forma parte de la mitología de la “Operación Cóndor” puesta en marcha por los
regímenes militares que gobernaron el Cono Sur durante los años 70 y 80.
“Nuestros informes son utilizados en los procesos judiciales que actualmente se le siguen a los responsables de la dictadura”, afirma Luis Fondebrider, que junto a Mercedes Salado estarán en Madrid para recolectar pruebas genéticas de los
familiares de los desaparecidos, a fin de continuar con los trabajos de identificación, que desde el 2003 ha contado con el apoyo financiero e institucional del Gobierno argentino.
Dada la envergadura de la iniciativa de la EAAF en el hemisferio latinoamericano, en 2009 el Gobierno español, a través de la
Agencia Española de Cooperación Internacional, al igual que la
Unión Europea, se sumaron al grupo de países que apadrinan con fondos y aporte científico las labores de esta ONG, cuyos servicios son gratuitos y confidenciales.
En este sentido, Fondebrider explicó que la intención de la organización “es darle respuestas un importante número de personas que se han ido muriendo sin saber lo que les pasó a sus seres queridos”. “No podemos prometer que vamos a encontrar a todas las personas, pero estamos haciendo el esfuerzo de lograr identificar al mayor número posible”, afirmó y destacó el papel de los familiares de las
víctimas de la dictadura, “ellos son nuestro motor, nuestro impulso”.
“Es un trabajo muy complicado y muy lento”, acotó Salado, quien aseguró que el trabajo de investigación del equipo de antropólogos forenses es arduo no sólo por lo que implica manejar un archivo genético, sino por la documentación que exige la identificación de esqueletos.
“A nosotros nos preocupa siempre, que sentimos que llegamos tarde, que llegamos a identificar a alguien cuando la persona que lo estaba buscando ya murió y no pudo enterarse lo que le ocurrió a su ser querido. Es un trabajo difícil porque cada vez se suman más restos a nuestro banco”, a lo que añadió que es importante que los familiares no pierdan la esperanza de hallar a sus desaparecidos, “el hecho de que no hayamos encontrado en un año a una persona, no quiere decir que al siguiente no lo logremos”.
Por su parte,
Javier Calviño Pazos, Coordinador General de la Cooperación española en Argentina, destacó la importancia del aporte español, como un “facilitador” que “aporta una luz más” que contribuye a “ampliar el marco de actuación” de esta iniciativa, que "le da el derecho al desaparecido de ser identificado”. Asimismo, manifestó que el embajador de España en Buenos Aires, Rafael Estrella, puso a disposición de los familiares los archivos que documentan el paso por Argentina de todos los ciudadanos españoles durante la dictadura militar.
Sesenta muestras en EspañaEn lo que va de año el Equipo Argentino de Antropología Forense, ha recolectado
6.000 muestras en diferentes países, de las cuales 60 fueron en España. Esta organización ha reunido el mérito de identificar un total de 600 esqueletos en los últimos 25 años, entre los que se encuentran el del ciudadano catalán,
Manuel Coley Robles, que fue secuestrado en octubre y llevado a un centro clandestino de detención en 1976, siendo el primer ciudadano extranjero identificado dentro de este proceso en 2006.
“España es un país importante dentro de esta búsqueda por la gran cantidad de ciudadanos de origen español durante la dictadura, y por el volumen de inmigración de argentinos a España en los años 70 y 80”, concluyó Luis Fondebrider, que a lo largo de esta semana seguirá buscando más pistas que permitan descifrar el intrincado acertijo de los desaparecidos de la dictadura.