Opinión

La clave de los desaparecidos argentinos: ADN y esqueletos

Jueves 17 de diciembre de 2009
Esta semana la Embajada de Argentina en España se convertirá en un banco genético. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), llegó a Madrid para recaudar muestras de ADN a los familiares de los desaparecidos españoles de la dictadura argentina, que cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Una jornada de 4 días, en la que las personas interesadas podrán acercarse a la sede diplomática , sin coste alguno, con el fin de contribuir con la ardua labor de hallar a esos seres queridos que durante los años del régimen militar fueron secuestrados y desvanecidos del mapa.

La iniciativa no podría ser más oportuna en una semana donde continúa el juicio contra el General Emilio Massera, acompañado, eso sí, del respectivo debate sobre el procesamiento y encarcelamiento de hombres octogenarios, que en el pasado fueron los responsables de las atrocidades de la dictadura. El hecho es que el régimen de la Junta Militar dejó tras de sí aproximadamente 30.000 personas desaparecidas, muchas de ellas aún en paradero desconocido: algunos, se hallaron en el fondo del Mar argentino o en fosas comunes, demostrando que los “vuelos de la muerte” y los crímenes de la “Operación Cóndor” no eran producto del miedo y del imaginario popular.

La herida dejada por la brutalidad de esta época difícilmente podrá ser subsanada en un tribunal, sobre en aquellas personas que todavía andan arrastrando la zozobra de la interrogante de “¿dónde estará?”. Sin embargo, los avances científicos cada vez ofrecen más luces al momento de encontrar una respuesta a una pregunta que se hace miles de familias, no sólo en Argentina si no, en distintos países del mundo con una historia similar.

No cabe duda que gracias a la ciencia, los huesos tienen la capacidad de hablar y ser el testimonio fidedigno de los horrores de una época. Gracias a los avances científicos 600 esqueletos encontrados en Argentina tienen nombre y rostro, poniéndole punto y final a una ardua búsqueda personal y emocional, cargada de dolor, rabia, dudas e incertidumbre.