José María García-Luján | Jueves 17 de diciembre de 2009
Estaba yo sentado en un prado, solazado, a la luz de mi razón con una espiga de trigo en la boca cuando una intempestiva racha de viento trajo hasta mis manos una doble página del diario El País. Por tal conducto llegado a mí consideré muy feo no leer. Y leí. “Zapatero: ya se ven brotes verdes” ¡Oh! Exclamé para mí mismo (estaba solo). ¿Pero es que nadie ha considerado comprar – aunque sea con fondos ICO- una tele para Moncloa y que el presidente vea un telediario? Fue la duda lacerante que se adueñó de mi alma.
Seguí leyendo “El presidente del gobierno indica que se comienza a notar la recuperación en el desempleo”. Mis entendederas brincaron con pavor. ¿Serán los cuatrocientos asesores del presidente, mudos? ¿Nadie quiere darle un disgusto y decirle la verdad de la situación? ¿Quién entiende esto? Dije para mí mismo (seguía sólo) y como el diabético que vuelve a meter la mano en la caja de bombones seguí leyendo. “España volverá a crecer pronto”. Seguro ya del ictus cerebral que sin duda me acometía, toqué la punta de mi nariz con ambas manos previa apertura de los brazos y dije: “hace un día muy soleado”, para nosotros (en el ínterim se había acercado una vaca rumiante.)
No quisiera ser alarmista, pero sufrí un corte de digestión, yo, y la vaca, otro. No me había dado cuenta y estaba (la vaca) leyendo el periódico por encima de mi hombro.
Temeroso ante la demanda por maltrato animal que estaba próximo a padecer intenté hacer el boca a boca al bóvido. Pero rechazó el ofrecimiento porque era “algo muy personal”, me dijo.
Pues que alguien compruebe si nuestro presidente de gobierno es extraterrestre y habla un idioma no comprensible por los simples humanos. Quizás sea interplanetario, como dijo Pajín.
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