América

La polarización latinoamericana no se da tregua en Copenhague

Matices políticos reinaron en el COP15

Viernes 18 de diciembre de 2009
Los líderes latinoamericanos enviaron hoy un mensaje en la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague marcado por el antagonismo de las propuestas presentadas por los líderes para alcanzar un acuerdo ambicioso y justo.

Cinco mandatarios de América Latina asistieron a la cita de la Tierra, para aportar soluciones que frenen el calentamiento global, sobre todo en una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Felipe Calderón (México), Álvaro Uribe (Colombia), Evo Morales (Bolivia) y Hugo Chávez (Venezuela), fueron la representación latinoamericana en la COP15.

Los líderes latinoamericanos enviaron un mensaje en la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague marcado por el antagonismo de las propuestas presentadas por los líderes para alcanzar un acuerdo ambicioso y justo.

Las llamadas a superar las diferencias entre países ricos y emergentes de los líderes de México, Felipe Calderón, y Colombia, Álvaro Uribe, contrastaron con el discurso más reivindicativo del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y más aún con la dura intervención del mandatario boliviano, Evo Morales.

Morales se distanció de la visión del resto de sus colegas culpando al capitalismo y su "cultura de la muerte" del calentamiento global y reclamando un nuevo modelo económico como única forma de salvar al Planeta. Con un discurso muy lejano de su homólogo boliviano, el presidente mexicano, Felipe Calderón, abrió la sesión de hoy en el plenario de alto nivel pidiendo un "acuerdo ambicioso" de reducción de emisiones contaminantes que pueda convertirse en un tratado legalmente vinculante dentro de un año en México.

México será la sede de la próxima Cumbre de la ONU del Cambio Climático, en diciembre de 2010. Calderón instó a "todos los países" a "cumplir con su parte" en la lucha del cambio climático, en alusión tanto a las naciones ricas como a los países en desarrollo, y expresó su "preocupación" por que las negociaciones de la cumbre de Copenhague se hayan traducido en un "enfrentamiento" entre ambos bloques.

"Aquí no se trata de cómo cerrar la brecha que separa a ricos y a pobres sino la que existe entre el hombre y la Naturaleza, que va en perjuicio de la supervivencia de la civilización", apuntó. En un tono similar, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, llamó a superar las "diferencias ideológicas" entre los dos bloques enfrentados en la cumbre para adoptar "acciones serias" y no una declaración "retórica".

"La absoluta necesidad de lograr un acuerdo y las obligaciones consecuentes no son sólo una materia de discusión ideológica, sino algo absolutamente vital para salvar el planeta que queremos entregarle a las nuevas generaciones", afirmó Uribe. A mitad de camino entre Morales, por un lado, y sus colegas colombiano y mexicano, por el otro, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió de que esta cumbre "no es un juego donde poder guardarse cartas en la manga".

"Es hora de actuar, el veredicto de la Historia no salvará a quienes no asuman su responsabilidad", dijo el mandatario brasileño. Lula hizo una defensa del Protocolo de Kioto, que establece recortes de emisiones de CO2 vinculantes para 37 países ricos y que sirve de base negociadora para todos los países en Copenhague, calificándolo de "absolutamente necesario" y avisando de que "no puede ser sustituido por instrumentos menos exigentes".

La mitigación de las emisiones de gases invernadero de los países en desarrollo es importante, pero más aún el "reto prioritario" de la adaptación a los efectos del cambio climático, que no se puede hacer sin que los países ricos suministren la ayuda económica y tecnológica necesarias, idea que también defendió Uribe.

El debate sobre la cuantía económica a destinar en este área, motivo de discordia en la cumbre de Copenhague, fue calificado de "ofensa contra la Humanidad" por Morales, quien habló de "liberar a la Madre Tierra de la esclavitud" que le impone el capitalismo.

En la línea de Morales, el otro jefe de Estado latinoamericano en Copenhague, el presidente venezolano, Hugo Chávez, acusaba ayer en su intervención a los países ricos de "irresponsabilidad y falta de voluntad política" para alcanzar un acuerdo, denunciando que el "destructivo modelo capitalista está erradicando la vida"

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