EL IMPARCIAL repasa con José Luis Colás, de ATR, la nueva ley audiovisual
Miércoles 06 de enero de 2010
La Mesa y Portavoces de la Comisión Constitucional del Congreso acordaron aplazar hasta el 7 de enero la aprobación del proyecto de Ley General de la Comunicación Audiovisual, prevista en un principio para el 22 de diciembre en dicha Comisión, tras la amenaza de "plante" lanzada por el PP y varias formaciones minoritarias. EL IMPARCIAL ha hablado con José Luis Colás, presidente de la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes (ATR), sobre las controversias que ha traído esta norma que se aprueba este jueves.
El proyecto de Ley General Audiovisual ha recibido críticas desde varios sectores. Una de las principales se queja de que esta Ley permitirá emitir por cada hora de televisión 29 minutos de formas comerciales ¿Cómo puede ser que se elimine la publicidad de ente público y se duplique en las privadas?
En el fondo la tarta publicitaria es la misma y el ente público no va a emitir formas comerciales. Por ello se van a buscar todos los recovecos, como pasa actualmente, para emitir cuanta más publicidad mejor. Con la ley en la mano no se puede emitir publicidad 10 minutos antes del término de una película y rara es la cadena que no incumple la norma en este sentido. No es tan importante lo que dice la norma, el problema real es que no se cumple.
El PP y el ERC-IU-ICV enmiendan la plana a la Ley Audiovisual, ¿hay tal falta de consenso como advierten estos grupos?
El problema es que el comité de vigilancia para el cumplimiento de la legislación tiene un sesgo político y de ahí el problema entre partidos. Pero si un árbitro de la situación que tenga capacidad sancionadora y se da la situación actual que ante el incumplimiento no pasa nada, no funciona. Habría que despolitizar la norma, son los propios medios lo que tendrían que dar la situación de cómo cumplir. En la actualidad los medios tienen una especie de animadversión a la norma y lo que quieren es que se lleve a cabo, porque el código de autorregulación, que es magnífico no se cumple.
¿Qué ocurrirá con las televisiones autonómicas con la nueva Ley?
Yo no creo que queden fuera de la norma porque la ley afecta a todas las televisiones ya sean de pago, TDT y, por supuesto, las autonómicas, lo que ocurre es que las competencias en el ámbito publicitario quedan en manos de cada comunidad autónoma que pueden decidir financiar su televisión con presupuestos o con publicidad.
Uno de sus baluartes es la protección de los menores frente a los contenidos televisivos ¿Por qué no se cumple el horario protegido para los menores?
Realmente no hay medidas coercitivas. La ley de Televisiones Sin Fronteras establece un horario protegido para los menores de seis de la mañana a diez de la noche, luego ya se concreta, porque es muy vago y ambiguo, en el código de autorregulación firmado por el Gobierno y las televisiones. Ahí se establece qué se entiende por un contenido inadecuado, cuál es el horario de mayor protección. Todo esto es maravilloso, magnifico y está muy bien hecho, el problema es que como no hay ningún organismo sancionador, las televisiones se lo saltan. Sobretodo se incumple el horario sobreprotegido que va de cinco a ocho de la tarde con las autopromociones de programas de adultos.
Con una televisión plagada de contenidos “basura” ¿Ha desaparecido el concepto de servicio público?
Es un servicio público desde el momento que una televisión es una concesión administrativa. Se ha perdido esa visión de servicio público porque va en contra de la rentabilidad. Los medios tienen que ser sobre todo rentables, pero también pueden ser entretenidos e ir introduciendo cambios poco a poco. El problema es que en cinco años de vigencia del código de autorregulación estamos igual que estábamos, no se ha mejorado nada por parte de las cadenas. Las televisiones firmaron un código que ha sido una gran cortina de humo que ha servido a las cadenas como una especie de marketing social.
Un sondeo de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios afirma que el 95 por ciento de los usuarios censura la calidad de las televisiones. Sin embargo, las audiencias no bajan.
Creo que por idiosincrasia en el sur de Europa y sobre todo en España somos mucho de quejarnos y poco de denunciar. Hay una dirección de email en el Ministerio de Presidencia precisamente para las quejas por incumplimiento del código de autorregulación y reciben muy pocas. Hay que animar a los televidentes que ejerzan sus derechos y se produzcan las quejas para exigir calidad a los medios.
Podría proponer tres aspectos clave para mejorar la oferta audiovisual.
Que el código de autorregulación que firmaron el Gobierno y las televisiones se incluya de alguna manera al texto legal de la Ley General Audiovisual, porque costó mucho llegar a ese consenso y supondría avanzar en su cumplimiento. Que se dote al Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA) de capacidad para poder velar por el cumplimiento del código, es decir, que obtenga la capacidad sancionadora. Exigir a los medios que no pongan contenidos inapropiados para la infancia en el horario de máxima protección, del mismo modo que no se ponen medicamentos al alcance de los menores.
¿Tenemos la televisión que nos merecemos?
Yo creo que no. Si hiciéramos una encuesta que midiera el grado de satisfacción del telespectador, uno se daría cuenta que hay determinadas series y contenidos que atentan contra la buena educación de los niños y adolescentes, y desde ese punto de vista no nos lo merecemos. Pero como no somos capaces ni de asociarnos, ni de hacer fuerza, ni de siquiera poner una denuncia también nos lo estamos ganando a pulso. También hay que tener en cuenta en que la fuerza moral de las personas va rebajando el listón. Si yo me acostumbró a ver un programa zafio y lo veo todos los días seguramente al cabo del tiempo le encuentre hasta algo positivo. Estamos reduciendo muchísimo el listón.
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