Mayte Ortega Gallego | Jueves 24 de diciembre de 2009
Si uno no ha escrito un libro, ni ha tenido un hijo ni plantó un árbol, probablemente no quede testimonio alguno de que pasó por aquí. Con esto no quiero decir que los que cumplen alguna de las condiciones anteriores o incluso las tres, merezcan haber pasado y haber perpetuado su estirpe. Demoliendo el tópico, estoy pensando en la gente que diariamente hace cosas que cambian la vida de los demás, para bien. Para todo lo demás ya está el Banco-Caja y creo que ya me he ensañado lo suficiente este año con las entidades usureras. Estoy pensando en gente que reflexiona sobre cómo cambiar su entorno, lo medita, lo expone y tal vez Ashoka España se lo reconozca como mejor emprendedor social del año.
Ashoka es una organización mundial, originaria de Estados Unidos (sorprendidos, ¿verdad?) que existe hace casi treinta años y que se dedica a identificar proyectos innovadores en temas sociales. Detrás de cada proyecto ha de haber una persona responsable, un líder de la idea que recibirá financiación cuasi privada (el 51% de sus fuentes de financiación proviene de empresas privadas) durante varios años para implementar su idea. A veces conviene no tener que mendigar para ser un poco más libre, Einaudi lo decía mejor que yo: “Hay que ser rentables para ser libres”.
No quiero mezclar social y Navidad porque es fácil y porque sus efectos pueden ser más empalagosos que todo el dulce de nuestras bandejas. A veces desconfío de tantos buenos propósitos, de tanta normalización de la generosidad que se disfraza de proyecto.
Veamos cómo se desarrolla la actividad de Ashoka en España. Ahora no le faltarían causas que abordar, hace falta una verdadera ingeniería social para que algunos superen el espejismo de la miseria y otros salgan del oasis con carteles de “esto ya se está acabando, son dos telediarios de recesión”. El equipo de la organización sabe lo que es la eficiencia, el coste de oportunidad y la mano invisible del mercado y eso reconforta entre tanto advenedizo. A organizaciones como ésta sólo se les puede desear ilusamente que tengan elaborado un plan de contingencia y desaparezcan pronto, una vez agotada su misión.
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